(Tercer) Diario de una joven maniática

miércoles 1 de febrero de 2012
103. Si quieres, nos quitamos la ropa y leemos algo, que la luna está llena de tus besos...
Siempre me ha gustado que mi padre me acompañe al dentista por dos razones fundamentales:

1. Para que pague él.
2. Para que me sujete el abrigo, el bolso, la bufanda, los guantes y los donuts de chocolate, mientras yo estoy en la silla de tortura.

Muy sentimentales, ya lo sé. Además, estas dos razones compensan, en cierta manera, todo lo que me hace pasar. Por ejemplo, aquella vez, cuando me dijo la enfermera:

-Vamos a hacerte unas radiografías. ¿Es posible que estés embarazada?
-No.

Entonces, mi padre me miró muy serio y muy fijamente, y preguntó con suspense telenovelero:

-¿Seguro, Laura?


Que vamos a ver, papá, ¿a ti qué posibles respuestas se te ocurren para esa pregunta?

-No, bueno, en verdad sí que lo estoy, pensaba decirlo en la cena, con unos bombones.
-Define 'seguro'.
-Hombre, hasta hace cinco minutos no, pero con todo lo que me está haciendo el dentista, aquí puede pasar cualquier cosa.

¡¡No te digo!!

Cuando me vine a vivir a Madrid, pensé que lo más lógico sería buscarme aquí un dentista. Por eso no lo hice, porque era lo más lógico. Así que durante cuatro años, seguí yendo al dentista de Valencia con mi padre, aprovechando las vacaciones de Navidad, y eso era un rollo, porque claro, durante el rato que estaba en la consulta tenía que dejar de beber y todo el mundo sabe que la única manera de sobrevivir a las navidades en familia es darle al lambrusco, ¿verdad? (¿Verdaaaaaad?)

Así que un día me armé de valor y dije:
-Mamá, papá, he tomado una decisión: voy a buscarme un dentista en Madrid.
(Y luego no volví a decir nada durante meses)

Nuestras conversaciones telefónicas empezaron a ser un poco monotemáticas:
-Laura, ¿y el dentista?
-Bien, gracias.

-Laura, ¿el dentista qué?
-Al fondo a la derecha.

-¡Lauraaaa! Bueno, mira, si no quieres no vayas.
-Pues ahora sí que voy.

Así que un día reuní el valor suficiente para llamar y pedir hora:
-Esta tarde hay un hueco, ¿te anoto?
NOOOOOOOO!

(A ver, que he madurado, pero no tanto)

Me dieron cita para una semana después, o sea, hoy mismo. Así que anoche llamé a mis padres y con toda la intensidad y carga dramática de la que fui capaz, dije:
-Padre, madre... el día ha llegado. ¿Queréis darme un último consejo antes de afrontar este duro y amargo trance?
-Sí. Que te laves bien los dientes antes de ir.
-Vale, ¿¿y algo que no haga tres veces al día cada día de mi vida??

(De verdad, esto que hacen mis padres de infravalorar mis problemas no me gusta nada)

Yo estaba un pelín nerviosa, pero cuando he llegado a la consulta y he visto que no había cadáveres sin dientes por el suelo, ni dientes a secas, ni cadáveres a secas, pues como que me he tranquilizado. Así que me he puesto a rellenar el "cuestionario confidencial de salud' que me han dado, contestando con 'sí' o 'no' a todas las preguntas, hasta que he llegado a la de "¿Está embarazada?", que entonces he puesto: "No, superseguro que no", tal y como me enseñó mi padre que hay que decir.

El dentista me ha parecido muy majo, pero el mérito es mío. Quiero decir, me ha parecido majo porque me ha dicho que todo estaba perfecto. Si me hubiera encontrado algo, hecho el más mínimo daño, o insinuado que había que arrancarme algún diente... entonces probablemente hubiera necesitado matarle allí mismo de forma muy dolorosa, pero eso no me hace mala persona, ¿verdad? ;-)

posted by LauraConChocolate @ 18:42   7 comments
viernes 23 de diciembre de 2011
102. Y aun sabiendo que no estabas te busqué por todos lados...
Hay madres que, cuando sus adorables (ejem) hijas bajan del tren con su abrigo gris y su maleta rosa, se las llevan a un montón de sitios guays. A mí se me ocurren:

-La tienda de caramelos de la calle Xátiva.
-La chocolatería Valor de la Plaza de la Reina.
-Cualquier tienda de la calle Colón.

Etc.
La mía no. La mía me lleva al veterinario y al médico, por ese orden.

Lo del veterinario no es por mí, ¿eh? Vale, a veces me dicen que duermo como un lirón, o que corro como un gamo por las escaleras del metro, o que tengo los dientes como un ratoncito, o que me escondo en la almohada como un topito, o que me despierto con estos pelos:

(Sí, me dicen cosas muy bonitas)

Lo del veterinario era por mi perra. Quiero aclararlo porque cuando le he contado a un amigo que estaba en el veterinario, me ha dicho que no sabía que la sanidad estaba tan mal en Valencia.

Bien, el veterinario era un hombre peculiar. De hecho creo que ha tenido mucho que ver en el hecho de que al salir de su consulta hayamos tenido que ir directamente a la del médico.

Mientras le estaba haciendo una ecografía a mi perra, decía:
-¿Veis? No tiene pus en el útero. Os voy a enseñar un útero con pus.
No, gracias...

-Aquí está, decía pasando fotos en su Samsung Galaxy S. Cuatro kilos de pus, ¿qué os parece? Mirad, aquí se ve mejor.

...

-Tampoco tiene tumores. Mirad, os voy a enseñar un tumor enorme de un caballo.
En serio, no hace falta, Nochebuena es mañana, mi abuela hace mucha comida y a mí me estás revolviendo hasta las ideas...
-¿Veis? Es enorme, ¿eh? Mirad, mirad, esta foto es de más cerca.

-Tiene el hígado bien. Yo operé a una vaca del hígado... creo que tengo alguna foto por ahí.

A esas alturas yo ya estaba sentada, con la cabeza entre las piernas, balanceándome de atrás hacia adelante.

-Es que está malita, me justificó mi madre.
-Sí, estoy resfriada, y además no voy a poder comer en tres años.

El caso es que después del veterinario, yo parecía un zombie mareado, pálido y anémico.

-Vamos al médico.
-¡Nooo! ¡Quiero meterme en el sofá y no salir en toda la tarde!
-Y eso harás. En cuanto volvamos del médico.

El médico de Valencia es un señor muy majo. A mi padre no le gusta, porque cuando acudió a su consulta porque le dolía la espalda, le dijo:
-Eso te pasa por caminar de pie. Si caminaras a cuatro patas, no te dolería.

Y por eso no le gusta. Aunque el hombre sigue andando de pie y eso me parece muy mal porque a los médicos hay que hacerles caso siempre.

A mí me ha dicho que tengo varias cosas acabadas en -itis, me ha dado unos golpes muy extraños en la frente y en la nariz, y me ha dicho que era normal que no tuviera hambre.
-Claro, porque es que usted no sabe cómo se veía el pus en ese útero.
-¿? ... no tienes hambre por el catarro, así que, come dulces.
-¿Cómo?
-Sí, hoy puedes comer todos los dulces que quieras, porque se trata de que comas muchas calorías, y los dulces tienen muchas calorías en poca cantidad, así que... atibórrate.

Genial. Es la primera vez que me mandan dulces por preinscripción médica y no me apetecen. Así que me da igual que vengáis a mi casa con bombones, mazapanes, turrón Suchard, ensaimadas napolitanas de chocolate, brownies, magdalenas, muffins... mmmm... creo que me está empezando a apetecer algo de eso...

¡Felices fiestas, Navidades, solsticios, o lo que celebréis cada uno! ;-)
posted by LauraConChocolate @ 18:07   6 comments
jueves 24 de noviembre de 2011
101. Ayer me montaste aquella escena para ver quién se dejaba querer, y tuve que ofrecerte yo el aire de la calle...

Cada vez que voy a Valencia y entro en mi habitación, descubro un montón de papeles/cosas/chismes raros, que mis padres han ido dejando ahí para mí. Qué sé yo, cartas del banco, cosas que tengo que firmar, pijamas, bragas, iphones... (ah, no, esto último sólo está en mis deseos.......) Pero ayer, cuando entré en mi habitación de Valencia, junto a todas esas cosas, había un hombre. Lo primero que pensé es: me he confundido de casa (no sería la primera vez que me pasa, pero prometí no contar jamás esta historia. Bueno, quizás, algún día) Pero entonces miré la pared y vi esa foto mía con María, oliendo cacas de cabra (he prometido no contar jamás esta historia. Bueno, quizás, algún día) y me di cuenta de que sí que estaba en la casa correcta. Lo segundo que pensé es: ¿por qué mis padres han dejado un hombre en mi habitación junto con todas las cosas que tengo que llevarme a Madrid?

Así que fui hacia ellos y les dije:
-Mamá, papá, muchas gracias por el hombre que me habéis regalado, pero no lo quiero, devolvedlo, por favor. Primero, no es mi tipo. Segundo, en mi casa ya tengo muchas bocas que alimentar, no puedo permitirme otra más. Tercero, acabo de hacer un viaje muy largo, no tengo ganas de darle conversación ni preguntarle qué música escucha ni a qué se dedica...
-Es pintor.
-¡Me da igual a lo que se dedique! ¡He dicho que no tengo ganas de entablar conversación!
-¡QUE ES EL PINTOR, LAURA! ¡Es el pintor que está pintando la casa!

Glubs.

Una vez asimilado que ese hombre no era un regalo para mí, me asoló otra inquietante duda:
-¿Estáis pintando la casa? ¿Por?
-Bueno, estamos haciendo algunas reformas...
-Ajá... ¿qué reformas?
-Nada, poca cosa... un poco de aquí, un poco de allá...
-¿¿¿QUÉ-RE-FOR-MAS???
-Hemos tirado tu armario.

Lo que ahora parece el plató de Callejeros antes era mi armario con mi ropa, mis fotos, mi cosas, mi vida.

Les perdoné cuando me tiraron aquel peluche especial. Les perdoné cuando me tiraron aquellas flores especiales. Les perdoné cuando me quitaron UN MÓDULO ENTERO DE CAJONES para llevarlo a no sé dónde. ¿Pero lo del armario? ¡Lo del armario ha sido para hacer daño!

De todas formas, me estoy perdiendo en los detalles, además, toda esta historia se resume en: antes tenía un armario, ahora tengo un hombre-pintor y también tengo que buscarme un sitio donde dormir esta noche, porque en mi cama, no creo que pueda:


Lo que yo de verdad quería contar es el motivo de mi visita a Valencia:
-Llevar a Honguito a un dermatólogo. Porque los médicos de cabecera están muy bien para unas cosas, pero los míos concretamente, con el tema del hongo no me estaban dando mucha confianza.

Yaaa, ya sé lo que estáis pensando, eso mismo me dijo mi amigo Pablo cuando se lo conté:
-Ahhh... te vas a Valencia al dermatólogo... claro, porque en Madrid no hay ninguno, ¿verdad?

Vamos a ver: en Madrid hay de todo y todo muy bonito. ¿Dermatólogos? ¡Tropecientos! Solamente en el recorrido de mi casa hasta mi clase de Pilates, me cruzo con cinco o seis dermatólogos. Haberlos, haylos. Estar, están. Ahora, conseguir cita con uno cuesta lo suyo (ojo, cita médica. Cita en plan "cena y copas" no lo sé)

En Valencia, teniendo en cuenta que mi madre trabaja en un hospital, es mucho más fácil. Así que allá que fuimos, y la dermatóloga dijo:
-Aquí no tienes un hongo y probablemente no lo has tenido jamás.
-¿Estás diciendo que mis últimos posts no tienen sentido? Bueno, sentido no tienen ni los últimos, ni los primeros, ni... ¿¿¡¡¡QUE NO TENGO UN HONGOOOO???!!!
- Tuviste una infección, y ahora te has hecho una herida por todos los tratamientos que te has puesto para el supuesto hongo. Ponte esta crema, déjate crecer la uña, y olvídate de ella.


¡Sííííííííí! ¡Vuelven las manicuras! ¡Las limas, los brillos, los tonos rojos, dorados, los estampados, las flores! ¡Vuelve la moda! ¡Ya es primavera en las manos de Laura!
posted by LauraConChocolate @ 16:15   9 comments
domingo 30 de octubre de 2011
100. Ahora me escondo y te observo y te puedo decir: yo mataré monstruos por ti...
HONGUITO, MI FIEL COMPAÑERO.

Cuando después de un mes tomando las pastillas agresivas, Honguito seguía cómodamente instalado en mi uña, decidí no andarme con rodeos:
-¡VETE, BICHO ESTÚPIDO!
Un desalojo, otra okupación!, gritó él.

Mira, nos ha salido antisistema.

Así que volví a ver a mi médica. Cuando entré en la consulta, observé con sorpresa que a mi médica le había salido bigote. Y pene. Vamos, que era un hombre. Que yo no tengo ningún problema con eso, ¿eh? ¡A mí lo mismo me da! Si ella o él o ello se siente más cómoda o cómodo así, Honguito y yo encantados de la vida. Un rato después descubrí que nada de eso había pasado, simplemente, mi médica estaba de baja y le sustituía este hombre. ¡Pues me gustaba más mi teoría!

Esto es importante porque tuve que contarle a ese desconocido la historia de Honguito desde los comienzos:
-Nací un 13 de diciembre y mi madre dice que tardé casi 24 horas en salir, yo creo que exagera, aunque la verdad es que soy súper casera (...) y tenía acné pero mi padre me decía que con la oscuridad de las discotecas nadie se daría cuenta (...) yo creía que me había salido fatal, pero saqué un 9 (...) como los tacones me hacían daño fui descalza, y había un montón de famosos (...) y ahora tengo que cocinar con el Skype encendido mientras mis padres me observan (...) ¡Y todas! ¡Todas están enamoradas del profesor de Pilates! (...) pero como mi padre no me compra un Iphone (...) ¡se lo juro, saltó de la pecera y se suicidó! (...)
-Bonita, tú sabes que son cinco minutos por paciente, ¿verdad?
-Resumiendo: que tengo a Honguito viviendo en mi uña, y como hay crisis y el banco no le da la hipoteca, no puede independizarse, y yo no sé qué hacer, porque lleva diez meses sin pagarme el alquiler, y si al menos limpiara un poco... pero es que encima tengo que ir detrás de él recogiendo sus cosas.

Entonces el médico, con toda la tranquilidad del mundo, me recomendó que dejara de tomarme esas pastillas y que Honguito se iría con el tiempo si me cortaba la uña y me ponía una cremita.

-¡Confiese, doctor! ¿Cuánto le ha pagado Honguito para que me diga eso? Usted sabe que es insolvente, ¿verdad? ¡Le duplico su oferta si me lo saca de aquí!
-Bueno, si te vas a quedar más tranquila, podemos hacer un cultivo para analizar qué tipo de hongo es.
-Un hongo cabrón, eso ya se lo digo yo sin cultivar nada...

Y me dio un bote de plástico transparente:
-Toma. Cuando te crezca más la uña, recórtala todo lo que puedas, métela en este bote, y la traes a la sala de las extracciones.

Entonces yo miré el bote. Y miré al doctor. Y miré el bote. Y miré al doctor. Y al bote. Y al doctor.


-Vamos a ver si lo he entendido: ¿tengo que cortarme la uña y ponerla aquí?
-Eso he dicho, sí.
-¡PERO QUÉ MORRO! ¿Esto qué es, un nuevo tipo de sanidad pública en la que el paciente se hace las cosas a sí mismo? ¡¡¡PUES DOY GRACIAS DE NO TENER APENDICITIS!!! ¡Porque me hubieses dado aguja, bisturí e hilo y hale, a auto-operarme!

Al cabo de unos días, llamé al ambulatorio para pedir cita para llevar esa pequeña parte de Honguito que yo misma tenía que cortar.
- (...) Para vacunarse contra la gripe, diga "gripe", si desea pedir cita con su médico, diga "médico", si desea pedir cita con la enfermera, diga "enfermera", si desea pedir cita con el especialista, diga...
-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡QUIERO LLEVAR UNA PARTE DE HONGUITO QUE YO MISMA HE CORTADO!!!!!!!!!! ¿¿¿Es que no está esa opción o qué??? ¡PORQUE AL MÉDICO LE HA PARECIDO LO MÁS NORMAL DEL MUNDO QUE YO ME CORTE LA UÑA!

Y llegó el gran día. El Honguito de mi uña, el Honguito del bote y yo, fuimos al ambulatorio muy temprano. Y allí había muchas personas con botes, pero no tenían honguitos dentro, tenían... tenían pipi.


(Jijiji, he dicho "pipi")

Y vamos a ver una cosita... Probablemente, la última vez que el médico me pidió un análisis de orina, yo era tan pequeña que fue mi madre la que se encargó de eso. Pero si ahora tuviera que llevar mi pipi en un botecito transparente, estoy segura de que me limitaría a eso: llevar mi pipi en un botecito transparente.

Las señoras que vi allí no. Las señoras llevaban su pipi en un botecito transparente, envuelto en paños de cocina, atados con gomas elásticas, metidos dentro de una bolsa que a su vez estaba en una bolsa isotérmica, dentro de una caja de zapatos dentro de su bolso.

Yo miraba a la enfermera desmontar todo aquello y pensaba: "sí maja, sí, yo también he visto sustancias radioactivas menos protegidas que estos pipis".

Entonces le di parte de Honguito a la enfermera cuya misión era desenterrar botes de orina, y la otra parte de Honguito y yo nos fuimos a Pilates. Pero por el camino, decidí que tenía que ser sincera con Honguito:

-Mira, lo he estado pensando y... tenemos que hablar, Honguito. No sé cómo decirte esto sin que te duela. No eres tú, soy yo... pero me estoy asfixiando, necesito mi espacio y que estemos un tiempo separados para saber si puedo vivir sin ti, porque yo creo que sí, que puedo vivir sin ti y que los dos seríamos más felices así. Tú te mereces a alguien mejor. Alguien que te quiera, porque yo no te quiero. Lo he intentado, pero no puedes obligar a una persona a querer a un honguito. Si quieres, podemos seguir siendo amigos... pero devuélveme el libro que te presté hace seis meses, cabronazo.
-Mira mamá, esa señora está loca, habla con su dedo.
-¡¡¡¡¡DÍGALE A SU HIJO QUE NO ME LLAME SEÑORA, QUE NO TENGO NI 27 AÑOS TODAVÍA!!!!!

Por favor, que mi uña vuelva pronto a la normalidad, antes de que los daños cerebrales sean irreparables... porque necesito volver a esas salas de manicura a las que soy tan adicta...
posted by LauraConChocolate @ 18:00   9 comments
lunes 3 de octubre de 2011
99. ... porque en cuanto me descuido, me atropella algún recuerdo en el pasillo...
Mis padres han descubierto Skype.

Oh, Dios-Mío.

Skype, según la Wikipedia, es un software que permite comunicaciones de texto, voz y vídeo a través de Internet.

Skype, según yo, es un programa de ordenador que inventó Satán para aniquilar cualquier sentimiento de intimidad que pudiera tener desde que volé del nido familiar.

Mi padre se las ingenió de forma magistral para que mordiera el anzuelo, las cosas como son:

-Laura, como tu hermana está de Erasmus en Cracovia, nos vamos a instalar el Skype para hablar con ella, pero antes me gustaría probarlo contigo. Tu portátil tiene webcam, ¿verdad?
-Errmm... sí, pero... esto... es muy extraño, pero sólo funciona si antes de usarla, alguien, por ejemplo mi padre, me hace una transferencia bancaria de 2000 euros...

Jou. No sé por qué no coló. ¡Era perfecto! ¡Malditos hombres con estudios! Saben demasiado de informática...

La primera noche que nos conectamos vía webcam, me encontré a mis dos progenitores arreglados con sus mejores galas y sentados con elegancia en el sofá. De fondo, el comedor recogido y ordenado como nunca...

... que vamos a ver: NO ESTOY DICIENDO QUE MIS PADRES NO SEAN ORDENADOS. En absoluto. (Papá, mamá, tranquilos, ahora mismo nadie está pensando que seais desordenados, creedme, pero hay ciertas cosas que conviene aclarar, dejadme a mí, vosotros no os preocupéis POR NADA)

En mi casa de Valencia siempre ha habido mucho orden. ¿Qué digo mucho? ¡Muchísimo! Vale, sí, es un orden un poco extraño, las cosas como son. Por ejemplo, mi padre instaló los routers, modems y wifi's en el cuarto del baño.

¿Y quééé? ¡Cada uno tiene sus cosillas! Y si el hombre, en lugar de poner una vela aromática o una pastilla de jabón, ha preferido montar una centralita, ¿quiénes somos nosotros para criticarlo? ¿A quién hace daño con eso? Bueno, a mí a veces, cuando gritaba...

-PAPÁÁÁÁÁÁÁÁ, ¡NO ME VA INTERNET!
Y él contestaba...
-¡Cuando tu hermana termine de depilarse lo arreglo!

Y cosas así.

Volviendo al tema, cuando vi a mis padres tan 'emperifollados', se lo pregunté sin rodeos:

-Vamos a ver: os he visto ir a bodas menos arreglados que ahora. ¿Por qué os ponéis así para hablar conmigo?
-No... qué va... siempre vamos así por casa..., dijeron ellos. Tú sin embargo, añadió mi padre, estás muy poco glamourosa, ¿no?


Genial. Avisadme de la próxima vídeoconferencia con antelación y pido cita en la peluquería, no te jo**...

Entonces mi madre empezó a pedirme cosas muy raras...

-Laura, ponte de pie, que quiero verte bien. Ahora gírate un poco hacia un lado. Ahora hacia el otro. Ponte de espaldas. ¡Oye! ¡No estarás más delgada, ¿verdad?! ¡A ver, quítate el pijama que te vea desnuda!
-¡BASTAAAAA! ¡Mamá, por favor! ¡Hay señoritas que cobran por hacer menos de lo que tú me estás pidiendo!


La segunda noche, la imagen que vi en mi pantalla tenía más sentido: mis padres cenando en pijama, la mesa llena de cervezas y quesos y ellos hablando con la boca llena.

-¡Ajá! ¡Ahora sí que os reconozco!
-Es que siempre llamas a la hora de cenar, hija.
-Claro, claro... Por cierto, mamá, ¿qué es eso que estás bebiendo?
-Es... ay, no me sale... eso que es como el gazpacho pero más espeso... ¡MORALEJO!
-¡Salmorejo!
-¡Eso!


Tras quince minutos de conversación viéndoles comer, no pude evitarlo:
-Me está entrando hambre, NO SÉ POR QUÉ... os dejo, voy a hacer la cena.
-¡NOOOOOOOOOOOOOO! ¡LLÉVATE EL PORTÁTIL A LA COCINA Y ASÍ MIENTRAS TE VEMOS!


Esto va de mal en peor...

Allí estaba yo, poco glamourosa con mi pijama de La Sirenita y mi bata de Hello Kitty, INTENTANDO hacer la cena...

-Laura, ponle huevo a esa carne, decía mi madre. ¡Y echa más aceite! ¿Has lavado esos tomates?

Tú a lo tuyo, Laura, que no te distraigan con su palabrería.

-¡He decidido que voy a vender la tele!, decía mi padre sin perder detalle de mis movimientos. ¡Esto es mucho más divertido! Y ahora, enséñanos la nevera por dentro.

-¿Que os enseñe la nevera? ¿Me estáis pidiendo que os enseñe la nevera? ¿Pero esto qué es? ¿Callejeros?


Supe que la situación era insostenible cuando mi padre empezó a sentir celos:

-Laura, me estoy dando cuenta de una cosa. Miras más a la mamá que a mí. Eso demuestra que a ella la quieres más.
-¡Os miro a los dos!
-No, no, no. A mí me miras menos.


A partir de ahí, quise recordar cómo era mi vida antes de que el Skype la destrozara. Así que el domingo por la noche, me limité a, simplemente, llamarles por teléfono, para mientras poder hacer la cena en bata sin que mi padre me dijera que era poco glamourosa o mi madre que cortara mejor la lechuga.

Pero lo que me encontré al otro lado del teléfono, me dejó estupefacta:

-¡Hola Laura! ¡Adivina qué estamos haciendo!, dijo emocionado mi padre.
Ay, por favor, que estén vestidos...
-¡La mamá está en tu habitación y yo en el comedor! ¡Estamos hablando por Skype! ¡Esto es genial!


Madre mía. Y a pesar de todo, el amor que siento por ellos es directamente proporcional a lo locuelos que están... fijaos si les querré :-)

Y que conste que esto no lo digo para compensar todos los trapos sucios de ellos que he soltado en este post. Ni para que me den dinero. Bueno, a lo mejor para que me den dinero sí...
posted by LauraConChocolate @ 18:48   11 comments
viernes 16 de septiembre de 2011
98. Voy a mirar el correo, a ver si te leo y me bajo a buscar un bar donde beberme tu ausencia y mi soledad...
Llevo mucho tiempo conviviendo cada día y cada noche con un ser asqueroso y repugnante.

Oh, no... un momento... ¿cómo se os ha ocurrido pensar que estaba hablando de persona-con-la-que-vivo? ¡No tenéis vergüenza ni la conocéis!

Me refería a Honguito. Honguito es como he bautizado al ser asqueroso y repugnante que vive debajo de mi uña anular de la mano derecha.
(Honguito, con su mejor sonrisa, posando en el fotomatón)

Hace varios meses, me di cuenta de que algo estaba creciendo ahí dentro. Pero en cuanto comprobé que podía hacerme la manicura o comer chocolate con normalidad, no le di importancia.

-Ya se irá, pensaba.

Pero no se iba. ¿Por qué?, os preguntaréis. Yo os lo digo: porque convivir conmigo es guay. ¡En serio! Mirad, la mayoría de gente suele tener muchas manías en casa, o aburre con interminables listas de normas a sus compañeros de piso. ¡Yo no! ¡Yo no tengo reglas, ni normas, ni manías domésticas! Sólo un pequeño "consejito", que reza así:
-Haz todo lo que yo diga, quiera o necesite.

¿Veis? ¡Es una minucia! Y la prueba de ello es que persona-con-la-que-vivo está encantado y da gracias al cielo cada día, aunque de una forma un tanto peculiar: se sienta en el suelo, se agarra de las rodillas, y con lágrimas en los ojos empieza a balancearse hacia atrás y hacia adelante mientras grita: ¿¡¡Por qué, por qué, por qué yooooo??!!

Lo que yo decía: la felicidad en persona. Todos los habitantes de mi casa son felices. Vale, a lo mejor ayer mi pez saltó de la pecera, se suicidó y me lo encontré tieso en la alfombra (H-E-C-H-O 100% V-E-R-Í-D-I-C-O) pero eso fue porque tendría otro tipo de problemas: no llegaría a fin de mes o al adoptarlo lo separé de la peza con la que se enrollaba en la tienda, vetetúasaber...

Volviendo al tema, decía que Honguito estaba encantado de vivir en mi uña, pero yo no tanto. Ays, no sé, es que estas personas que se instalan sin preguntar... no me parecía educado. Así que pensé en eliminarlo, y le pregunté cómo al hombre a quien le consulto todo cuando mi padre está ocupado: Google.

Google empezó a decirme que en ocasiones, era necesario extirpar la uña por completo para que el hongo desapareciera.


¿¿¡¡Perdonaaaa???!! Había torturas menos sádicas en la Inquisición, ¿sabes?

-Tienes que ser valiente, me dije. Hoy sólo es un hongo que vive en tu uña, pero mañana puede exigirte una pensión y la mitad de todos tus bienes materiales, o sea, la mitad de tu mp3 rosa.

Así que fui SÚPER VALIENTE:

-Mira mami... tengo esto en la uña... ¡PERONOQUIEROIRALMÉDICO, NO, PORFAVORCÚRAMELOTÚ!

Y mi madre erre que erre en que tenía que ir al médico. Y yo erre que erre en que no.

Entonces... ¿vosotros recordáis cuando en este post conté que algo misterioso se había metido en mi ojo y como no salía, tuve que ir al médico? Pues... no hay que ser muy inteligente para deducir que fue mi madre la que me metió ese algo misterioso en el ojo SIN QUE ME DIERA CUENTA para obligarme a ir al ambulatorio. Ya, ahora estaréis pensando: "¿Cómo te meten algo en el ojo sin que te des cuenta, alma de cántaro?". Y yo diré: "Nunca infravaloréis el poder de una madre".

Total, que mi madre me llevó al médico para ver ese "algo misterioso" que no había caído en mi ojo por casualidad, sino que ella había puesto ahí con premeditación y alevosía. En la sala de espera, le dije:
-Mami, no digas nada de la uña. ¡Yo he venido aquí a hablar de mi ojo!

-Vale, cariño.

LOS COJ*NES.

-¿Le puedes mirar esta uña, por favor?, preguntó mi madre cuando lo del ojo estaba solucionado.

Entonces la médico me dio un líquido con el que MATAR a Honguito.


Pero Honguito no moría. ¡Nos ha jodido! Tenía alojamiento gratis en mi uña, y tal y como está la situación de este país, como para independizarse y comprarse una casa propia. Además, ¿creéis que los bancos están como para conceder hipotecas a hongos?

-Tienes que ir a tu médico en Madrid, Laura, y que te den unas pastillas, decía mi madre, la mujer que mete cosas raras en los ojos de su hija para obligarla a ir al médico.

Mi madre se cree que ir al médico en Madrid es algo sencillo para una valenciana. Que pides cita y te la dan. Repito:

LOS COJ*NES.

A lo mejor, cuando esa valenciana lleva las últimas tres facturas de meses impares del teléfono, la fotocopia compulsada del DNI de su abuelo, original y copia de la partida de nacimiento del vecino del segundo, la orla de su facultad en formato DIN A-3 y enmarcada, los tickets de los últimos doce peajes por donde ha circulado y tres macarrones sin hervir que rebotan en el suelo, a lo mejor ahí, y sólo ahí, a una valenciana le dan cita en el médico de Madrid.

Y si esa valenciana quiere la cita para este año, entonces, además de lo anterior, tiene que bailar una sevillana vestida de fallera en la sala de enfermería.

Pero como yo soy muy persistente, lo conseguí.

Le enseñé la uña a mi médica (muy maja, la verdad) y le conté mi historia:

-... pero mi hongo no desaparece porque hay crisis y aquí tiene alojamiento gratis con pensión y completa y... ¡¡¡no me extirpes la uña porfa plis que la necesito para hacerme la manicuraaaaaa!

Entonces me recetó unas pastillas con posibles efectos secundarios, entre ellos, dañar el hígado. Ajá. ¿Por aniquilar a un pobre hongo que ni llora por las noches, ni hace ruido, ni se deja los platos sucios en el fregadero, puedo fastidiarme el hígado? ¡Pos vaya!

La cuestión es que hoy he empezado el tratamiento y tengo exactamente 30 días para convencer a Honguito de que se vaya de mí. Si hace falta, yo le ayudo a buscar un piso compartido y le pago el primer mes de alquiler. Pero que se vaya, por fi, porque si no, voy a tener que volver al médico y... ¿volver yo al médico?

¡¡¡LOS COJ*NES!!!

posted by LauraConChocolate @ 17:15   12 comments
viernes 9 de septiembre de 2011
97. Olvidaste en mi alma el cuaderno en el que solías preguntar "¿cuántos días quedan para vernos"? Tengo el corazón a punto de estallar...
Mientras dormía, alguien me ha robado la playa, porque me asomo a la ventana y ya no veo esa alfombra azul y verde que es el Mediterráneo, sino las Torres Kio a lo lejos, edificios, coches y gente con prisas. Menos mal que ya han empezado las clases de Pilates, digoooooo... ¿alguien tiene unos alicates?


Y para recuperarme del SPV -síndrome "¡porfaplis, verano, vuelveeee! ¡Si vuelves te prometo que seré buena y haré los deberes!", he decidido compartir con vosotros algunas de las perlas que hemos soltado por nuestra boquita durante ese mes de relax, paz interior y vagueo generalizado. Por cierto, nadie me ha censurado ninguna frase, ¿eh? Quiero decir, nadie de mi familia ha pronunciado una frase altamente inquietante y me ha amenazado de muerte para que no la publique. En absoluto. En mi casa eso no pasa (me lo han pedido por favor).




¡Allá vamos!


-¿La nevera está entre 1 y 8 grados?, pregunta mi hermana analizando el envase de un Actimel.
-¿Erm? Sí...
Bien! ¡Entonces sí que puedo vivir en una nevera!

Miradla, 22 añitos y ya ha encontrado la solución perfecta a la crisis inmobiliaria.


-Este vino no me acaba de gustar, ¿pero sabes por qué?, pregunta mi hermana con soberbia.
-¿Por qué?
-Porque tengo un paladar exquisito y este es demasiado barato.

Os presento a Cristina Lomana de Irujo.



-Laura es una enciclopedia de las calorías.
Mi madre, que me dice unas cosas más bonitas... Total, yo lo único que había dicho es que "tres heladitos de esos sin azúcares añadidos tienen siete calorías y media menos que uno de los normales".


-¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?, pregunta mi padre.
Caras de no entender a qué se refiere, aunque mi hermana enseguida apostilla: ¡La gallina!
-Entonces, ¿estamos contentos porque hemos bebido vino o hemos bebido vino porque estamos contentos?


El hombre iba para filósofo pero se quedó en abogado. Luego se tiraron los siguientes cinco minutos discutiendo lo del huevo y la gallina...


-¿Tú te consideras gourmet?, le pregunto a mi hermana Cristina Lomana de Irujo.
-¿Qué es eso?
-¿No decías que tenías un paladar exquisito?
-Pero sólo con el vino y la cerveza.

Ahí, ahí, centrada en las cosas importantes de la vida.


-Me vas a decir que no, pero yo te lo voy a pedir igual..., me ruega persona-con-la-que-vivo.
-Ay... que están mis padres delante...
Córtame la uña de la mano derecha! (Y me enseña su uña toda destrozada de intentar sin éxito dicho cometido)

Eso es lo que yo llamo estar a años luz de lo que viene siendo una actitud medianamente romántica.


-Mami, no quiero que te pongas triste cuando me vaya ni que llores en la estación, ¿eh?, digo poniendo ojitos dulces.
-No me voy a poner triste...
-¡Pues yo sí que me pondría triste si hubiera estado un mes entero conmigo y luego me fuera!

Si nadie me lo dice, me lo tengo que decir.


-¿Por qué hay un chico sentado en el escenario?, pregunto mirando por la ventana.
-Es un chico que está ahí, pues ahí está sentado el chico.

Mi madre. Más claro, agua.


Domina tú al hilo! ¡No dejes que el hilo te domine a ti!

Mi madre: también conocida como Bruce Lee, enseñando a tejer a mi hermana.


-Pero a ver... ¿yo qué fichas soy?

Mi madre: lo pregunta una media de doce veces por partida de parchís. El cubilete verde con el que tira el dado parece no ser esclarecedor del todo.

-Me parece que esta noche hay disco-móvil y no nos van a dejar dormir...
-No te congestiones.
-Sugestiones, mamá...
-¡Eso, sugestiones! Laura, esta no la apuntes.

-Vale.

Mi madre: la gramática española es tan confusa...


-Pues hoy que está nublado y no apetece ir a la playa, podríamos pasarnos por el ambulatorio.

Mi madre: sus momentos de ocio son bastante inquietantes.


-Balcón en inglés se dice "balcony", terraza "terrace", chimenea "chimney"..., apunta mi hermana, repasando sus clases de inglés.
-¿Y moco cómo era?

Mi madre: sus incompresibles inquietudes...


-¿Qué es el Papa exactamente?

Mi hermana, totalmente estupefacta ante las imágenes de la JMJ.


-Este mes me he leído ocho libros.
-¿¿¿Quéééé???? ¡¡¡Walaaaaaaa!!! ¡Es increíble!

Mi hermana: fácilmente impresionable.


-Laura, ¿sabes qué? Como tu padre no tenía calzoncillos limpios, se ha puesto unas bragas mías para ir al supermercado, ji, ji, me suelta mi madre en cuanto entro en casa.

Acojonada, miro a mi padre, que asiente divertido. Miro a mi madre. Miro otra vez a mi padre. Los dos parecen tan tranquilos. ¡Estoy segura de que por menos que esto, podría llamar a los servicios sociales! Los traumas infantiles a mi edad pueden ser muy peligrosos...
posted by LauraConChocolate @ 19:51   8 comments
miércoles 24 de agosto de 2011
96. Si al despertar, no he soñado contigo, me lo invento y sigo...
Justo en la entrada a la playa del post anterior, hay un ambulatorio.

El primer día lo vi y pensé: ¡a todas estas colchonetas hinchables y domingueros con sombrilla pongo por testigo de que jamás volveré a pisar un ambulatorio en vacaciones!

Así que protegí mi cuerpo y mi persona como si de una delicada figura de porcelana se tratase: comida sana, ejercicio, y sobre todo, nada de exposiciones prolongadas al sol, porque el año pasado, una reacción alérgica al astro rey me hizo recibir una inyección en el culete, un mareo en la calle y unos comentarios hirientes de mi padre en plan "¡lo que eres capaz de hacer con tal de llamar la atención!".

Y en esas estaba yo, mirando cada día el ambulatorio por encima del hombro -si es que los ambulatorios tienen de eso- y pensando: ¡este año me libro, edificio cutre de pladur!

Cinco días, diez, quince, veinte... y el día 23 de agosto, algo impactó contra mi ojo derecho justo cuando estaba a punto de empezar una partida de parchís.

-No pasa nada, enseguida se me va. ¡Venga, el que saque mayor número empieza!

Pero las fichas se iban moviendo en el tablero y mi algo-en-el-ojo seguía ahí. Y perdí la partida, y mi algo-en-el-ojo seguía ahí. Y me duché, hice la compra con mi madre, hice la cena, ingerí la cena, vi la tele, y mi algo-en-el-ojo seguía ahí. Y me eché litros de suero, y di un paseo con la perra, y dormí 8 horas, y me levanté para ir a correr, y corrí 31'40" y mi algo-en-el-ojo seguía ahí.

Entonces mi madre pronunció esas cuatro palabras que hace un año pronunció mi padre y que hace dos años había pronunciado mi madre, y que probablemente pronunciará el año que viene mi padre Y QUE SIEMPRE PRONUNCIA UN MIEMBRO DE MI FAMILIA CUANDO ESTOY A MENOS DE 1KM A LA REDONDA, y que son...

-COGE-TU-TARJETA-SANITARIA.

¡¡¡Odio esas cuatro palabras!!! En serio, si por lo que sea un día os apetece hacerme temblar, empalidecer y verme lágrimas asomando por los ojos, decid eso. "Coge tu tarjeta sanitaria" me asusta más que "hay un monstruo debajo de tu cama", "se ha acabado el chocolate" o "tienes una araña en el pelo".

-Tengo dos opciones, pensé. Ponerme a patalear en el suelo y agarrarme a las cortinas chillando "no quiero irrrr" con la voz de la niña del exorcista, o comportarme como la mujer adulta y madura de veintitantos que soy. Que sea lo de patalear, entonces.

Pero al final, mi madre me arrastró de los pelos por la calle y me llevó al médico. Vale, a lo mejor fui por mi propio pie, pero así queda más melodramático.

Cuando llegamos, le conté a la médica lo de mi algo-en-el-ojo que seguía ahí.

-Vale. Pues le voy a decir a la enfermera que te tiña el ojo...
-¡Pero de rubio, por favor, que si no, no combina con mi pelo! Y ya verás cuando mi peluquera se entere de que me tiño en otro sitio...
-... para ver si tienes herida...
-Ah, claro, claro, me parece bien.

La enfermera me hizo tumbarme en una camilla, y ahí sí que me sentí totalmente enferma: ahora es cuando me ponen la vía y me pasan a quirófano para quitarme las muelas... ah, calla, que eso fue el año pasado.

-Ahora lo vas a ver todo fosforescente, dijo la enfermera acercándose a mi ojo. ¡Huala! ¿Pero dónde vas sin pestañas? ¡Qué grandes!

Ya está. Ya pueden hacerme lo que quieran. Después de un piropo así, como si quieren sacarme los ojos para jugar con ellos a la petanca. (Sí, así de fácil soy, qué triste)

Después la médico me examinó a fondo el ojo -no entraré en detalles ni diré que me dio la vuelta al párpado. Mierda, lo he dicho. Espero que no haya nadie comiendo. ¡Mi blog no se lee comiendo, ¿vale?! Jummm- y me recetó unas gotas para la heridita que tenía debajo de mis frondosas e impresionantes pestañas (vale, ahora me he pasado)

Cuando llegué a casa, todos me miraron raro:

-¡¡¡Tienes el ojo naranja!!!
-¿¿¿Quééééé??? ¡Malditos! ¡Dije bien claro que lo quería rubio!
posted by LauraConChocolate @ 15:44   9 comments
miércoles 10 de agosto de 2011
95. Y en mis talones rompiendo las olas... removeré el mundo hasta que te encuentre, no importa los días que pasen, las horas...
Pues nada... aquí... sufriendo... :p




posted by LauraConChocolate @ 11:08   7 comments
sábado 30 de julio de 2011
94. Las olas van y vienen sin descansar, yo estoy mirando al cielo, mirando al mar...




Lo que yo no sé es si después de esta actuación... digna de los casettes de las mejores gasolineras, voy a encontrar algo de sol... (qué decisión más sabia tomó el director del coro de mi cole cuando me pidió que en los conciertos sólo moviera los labios...)


posted by LauraConChocolate @ 18:51   5 comments
lunes 11 de julio de 2011
92. Y sólo entiendo lo que dices si lo dices sin palabras...
En esta sala tan grande y tan chachi, mi padre "juró acatar la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico"...


... pero sobre dejar de falsificar mi firma no dijo nada, qué jodío.

En esta misma sala, mi madre se puso a llorar en cuanto el coro empezó a cantar.
-Pues tampoco lo hacen tan mal, pensé yo.

Ay, calla, que era por la emoción. Sin embargo, cuando mi padre salió al escenario a "jurar acatar la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico, siempre y cuando este no impida que pueda falsificar la firma de su hija", ya no lloraba:
-Es que me he dejado las gafas y no veo nada, decía. Claro, claro, excusas.

Y en la misma sala, mi hermana, sujetando una cámara de fotos más grande que su cabeza, pronunció unas fatídicas palabras:
-Ah, pues la cámara no me funciona.

¿¡¡Quéééé??!! ¡NO PUEDE SER! ¡EL PAPÁ NOS VA A MATAR! Ahhh, ¡no puede matarnos! ¡Porque seguro que en la Constitución pone que un abogado no puede matar a sus hija rubia Laura y a su hija morena Cristina y él acaba de jurar acatar la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico!

-No pasa nada, dije yo. Haré las fotos con mi cámara, además... he estudiado cinco años de Comunicación Audiovisual, mis fotos son poesía pura. Os van a encantar.


(Tranquilo papá, tengo otras fotos que no parecen ecografías... creo)

Y después de acatar blablabla, llegó el momento que los tres (mi padre, mi estómago y yo) estábamos deseando...

¡LA CENA DE 100 EUROS!

Así que nos subimos al autobús que el Colegio de Abogados había alquilado para la ocasión (con lo molón que hubiese resultado una limusina) y llegamos a un sitio precioso...

Entonces, mi padre sintió una especie de manía/vergüencilla/no sé qué viendo que los nuevos jurantes eran más de mi generación que de la suya, y cada vez que un camarero u organizador del evento nos saludaba, él decía:
-Pues nada, aquí la niña... que acaba de jurar la Constitución.
Y yo tenía que asentir tímidamente con la cabeza... como cuando con doce años pretendía colarme en el Expojove diciendo que tenía 5... (Pobre niña, con cinco años y ya tiene acné, pensarían las taquilleras)

Empezó el cocktail, compuesto de... esperad, que cojo la carta y os lo leo textual, pa'dar envidia, ji, ji. Jamón ibérico, pincho caliente de Emmental y Guijuelo, croquetitas caseras, sorbete de apio con menta, témpura de verduras y vino...


Y después de unos brindis, pasamos al comedor. Oy, oy, oy, qué mono, qué bien puesto todo, qué aseadico, qué limpito, qué apaña'o.


Cuando nos sentamos en la mesa y nos presentamos al resto de comensales, decidí dejar las cosas claras desde el principio:
-¡¡¡El que ha jurado es él, es él!!!
-Chivata...

Primero fue esto:


Lasaña de carabinero, verduras estofadas y jugo licuado de coliflor y algas.

Después esto:


Sorbete de mandarina con gelé de campari.

A continuación esto:


Solomillo "Mignonette" con milhojas de tocineta y patatas y salsa de boletus.

Y por último esto:


Mermelada de fruta de la pasión con yogur griego helado y crujiente fluido de bizcocho.

Ñaaaaaaaaaam, mmmmmmmmmmmm, uuuuuffff, aaaay. No hay onomatopeyas suficientes en el idioma español para definir una cena tan exquisita.
-Papá, ¿no puedes decir que has jurado con los dedos cruzados y tienes que volver a repetirlo el año que viene y nos damos otro banquete de estos?

(Jo, es lo que tiene: una se acostumbra a la lasaña de carabinero, y a ver quién es el listo que le hace comer luego una pechuga de pollo del Mercadona. Imposible. Yo por un menú de menos de 100 euros, ya no me siento en una mesa, qué queréis que os diga...) :p

Y al final, entre carabineros, gelé de campari o solomillo "Mignonette", llegamos a casa a las tres de la madrugada. Y llegamos a esa hora PORQUE QUISIMOS. No porque perdiésemos ningún autobús, ¿eh? Es que siempre hay algún malpensado que puede creer eso. Para nada el autobús se largó sin nosotros delante de nuestras narices mientras hacíamos aspavientos con los brazos, ¿eh? Eso no pasó. Habladurías, habladurías...
posted by LauraConChocolate @ 17:45   10 comments
domingo 3 de julio de 2011
91. Me tumbo en las piedras mirándote hasta el mediodía... si me acompañas no tengo, por eso, ni hambre, ni frío, ni miedo, ni sueño...
UN POCO DE CONTEXTO:

Hace exactamente un año, mi padre se licenció en Derecho, dándonos a todos, especialmente a su familia más cercana, el mejor motivo para zamparnos un maravilloso arroz a banda. Ah, bueno, y también el mejor motivo para estar muy orgullosos de él. Lo del arroz fue secundario. Un detalle sin importancia. De hecho, casi lo había olvidado. Ejem. (Creo que ha colado)

La verdad es que, como siempre he sido muy buena, nunca he necesitado un abogado... hasta ahora. Que yo seré buena, pero la Administración del Estado no tanto. Mejor que no sepáis más, tendría que mataros. Muaaaahaaaaahaaaa.

El caso es que estoy tranquilísima dejando mis asuntillos en sus manos, porque sé que como abogado y persona, es leal, honesto, prudente y jamás, jamás, haría nada que fuera en contra de la ley. De hecho, el otro día me dijo:

-Tienes una firma muy rara, Laura, para falsificarla es un rollo.

Lo que yo decía: nada en contra de la ley...

HASTA AQUÍ EL CONTEXTO. AHORA VAYAMOS A LO QUE REALMENTE QUERÍA CONTAR:

-Laura, ¿vas a venir a mi jura?, preguntó mi padre.
-No sé. Aclárame dos cosas. Uno: ¿qué es "tu jura"? Dos: ¿regalan chuches?

Después descubrí que la jura es un acto mediante el cual los abogados... eehmmm... juran por Snoopy o por la batería de sus Blackberrys, o sea, no sé qué de la Constitución... y no pueden cruzar los dedos... y... hay gente... y se ponen toga... ¡Vale, sí! ¡Cuando me dijo que NO regalaban chuches dejé de escuchar, lo confieso!

Entonces pensé: yo estoy en Madrid (y el monitor de Pilates también), la jura por Snoopy de mi padre es en Valencia, nos separan muchos euros de AVE... ya si eso que me manden fotos.

-Y después de la jura, el Colegio de Abogados, dijo mi padre, nos invita a mí y a un acompañante, a una cena valorada en 100 euros.

¡¡¡RENFE.ES, RENFE.ES!!! ¡¡¡COMPRAR BILLETES, COMPRAR BILLETEEEES!!! ¡¡¡VENTANILLAAAAAAAA!!! ¡¡¡CONFIRMAR, CONFIRMARRRRR!!! (Oye, que lo hago por el acto solemne, no me acuséis de superficial. Además, cualquier momento es bueno para contribuir económicamente con esta ONG que es Renfe..........)

-Oye, papi... ¿y a quién vas a llevar a la cena contigo?, pregunté poniendo mi mirada más adorable. Un momento... ¿a través del teléfono se puede ver mi mirada más adorable? ¡Maldición!
-Pues al que va a ser mi padrino en el acto de la jura.
-¿Yo voy a ser tu padrino en el acto de la jura?
-No. Mi padrino tiene que ser un abogado.
-¿Yo soy abogado?
-¡Laura, que mi padrino es mi hermano!
¡Casiii!

-Oye, papi... imagínate que POR LO QUE SEA (no sé, unos sicarios, un secuestro exprés, unos frenos en mal estado...), el tío no puede ir a la cena. ¿A quién llevarías?
-En ese caso, no creo que vaya a la cena.
-¿¿¡¡¡¡QUÉÉÉÉ????!!!! ¡¡¡¡PAPÁ, QUE ESTAMOS HABLANDO DE UNA CENA DE 100 EUROOOOOOOS!!!! ¡Tienes que ir! ¡¡¡¡Y ME TIENES QUE LLEVAR CONTIGO!!!!!
-Pero...
-¡¡¡¡¡¡¡QUIERO IR, QUIERO IR, QUIERO IRRRRRRRRRRRRRRRRRR, IIIIRRRR, CENAAAAAAAAAAAAAA, QUIERO IIIIIIIIIIRRRRR!!!!!!! (léase con tono de chillidos incómodos que se clavan en los tímpanos cual agujas afiladas)

Pero con mi padre insistir no funciona. A él se le convence más con técnicas creativas, artísticas... vamos, con un poema que ríete tú del Machado ese.

Y entonces mi padre, por no oírme/leerme, tuvo una brillante idea.

-¿Quieres venir a la cena conmigo?

-Si insistes...

Persona-con-la-que-vivo no acababa de entenderlo...
-Pero, ¿por qué tienes tanto interés en la cena? ¡Si tú no comes marisco ni un montón de tipos de carne! Es más, ¡si sólo te gusta el pollo!

-¡Pues por eso! ¡Porque quiero probar un pollo de cien euros!

-Me parece que eso no es exactamente así...

Vamos a ver: ¿cómo que por qué tengo tanto interés en la cena? La respuesta es muy fácil: ¿cuándo, eh, cuándo, voy a poder yo disfrutar de una cena de 100 euracos?

Que vamos a ver... yo puedo permitirme una cena de 100 euros todos los días. Es más, ¡puedo permitirme una cena de 100 euros dos veces al día! Lo que pasa... lo que pasa es que... tengo otras prioridades en las que gastar el dinero. Sí, eso.

Y ahora, por favor, un llamamiento: si hay alguien experto en protocolo leyendo estas líneas y puede darme un curso exprés sobre cómo comportarme y usar los miles de cubiertos, -partiendo de la base de que a mí lo que me gusta es comer con las manos- ya sabéis dónde encontrarme: en la piscinaaaaa...

posted by LauraConChocolate @ 17:28   8 comments
domingo 19 de junio de 2011
90. Qué fácil es perderse, de la mano, madre mía, agárrate... que el vacío de ese vaso no se llena si no vuelves tú a querer.
El otro día convencí a persona-con-la-que-vivo para comprar una "cafetera monina de cápsulas como la que anuncia George Aing Omá Clooney, pero que no es la que anuncia George Aing Omá Clooney". Y para convencerle, seguí técnicas de persuasión dignas de los mejores tratados de Retórica:

Técnica uno: sutileza.

-¡¡¡¡QUIERO UNA CAFETERA DE CÁPSULAS Y LA QUIERO YAAAAAAAAAAAA!!!!!!

Técnica dos: paciencia.


AHORA, AHORA, AHORAAAAAAAAAA!

Técnica tres: madurez.

PUES SI NO ME LA COMPRAS, TIRO POR LA VENTANA TODA TU ROPA!

Técnica cuatro: emplear argumentos lógicos e irrefutables.


SI MI AMIGA LA TIENE, YO TAMBIÉN LA TENGO QUE TENER!

Técnica cinco: no obsesionarse.

Persona-con-la-que-vivo: ¿qué tal te ha ido el día?
Yo: ¡Cafetera!
Persona-con-la-que-vivo: ¿hoy también has hecho Pilates?
Yo: ¡Cafetera!
Persona-con-la-que-vivo: ¿qué quieres comer hoy?
Yo: ¡Quiero comer cafetera!

Poco tiempo después, por decisión suya, propia, voluntaria y sin ningún tipo de coacción externa (Georgiev, Afanasiev... gracias por vuestros servicios. Y por favor, devolvedme las medias que os poníais en la cabeza cuando le esperábais en el portal, que las necesito, pero limpiad las manchas de sangre) la "cafetera monina" estaba en nuestra cocina.

Para que luego digan que el diálogo no es efectivo, oye.

El primer café que engendró "cafetera monina" lo escupí.
-¿No te gusta?
-Mu... jo... está... muuud... güe...dno... Esto... ¿tú sabes hacer lavados de estómago?

Luego ya me leí las instrucciones y el café empezó a saber a café.

Pero esa no fue la mayor alegría: dentro de la caja venía una subcaja con varias cápsulas, entre ellas, una de... CHOCOLATE.

-¡¡¡¡BIEEEEEEN!!!! ¡CHOCOLATEEEEEEEE! ¡Hay una cápsula de chocolate! ¡Esta "cafetera monina" acaba de conocerme y ya sabe exactamente cómo conquistarme! Tanto feeling me da miedo... A ver, cafetera monina: voy a pensar un número del 1 al 100 y tú tienes que decir cuál es. ¿Preparada?

-Madre mía... bueno, ¿probamos el chocolate?

-¿¡Qué dices, loco?! ¡El chocolate tiene que ser para un momento especial! ¡Súper especial! ¡Hay que reservarlo y gastarlo sólo cuando lo deseemos mucho, mucho, mucho!

-Quiero irme con mi mamá...

Pero yo tengo un problema, y es que SIEMPRE deseo chocolate. Así que unos segundos después, dije:
-Persona-con-la-que-vivo, el momento ha llegado. "Cafetera monina" va a engendrar chocolate.

Y mis tripas aplaudieron, mi corazón se aceleró, mi boca empezó a salivar... y entonces, "cafetera monina" escupió esto:

-Persona-con-la-que-vivo, dije temblorosa... ¿cuándo va a cambiar de color esta cosa rara y convertirse en chocolate?

-Creo que nunca. Has hecho leche.

-¡¡¡Sí, claro!!! ¿Qué te crees? ¿¡Que no sé distinguir las cápsulas?! Te recuerdo que "cafetera monina" y yo tenemos un vínculo muy especial que tú jamás llegarás a comprender, porque la he llevado nueve meses en mi vientre y...

-Ya... ¿me dejas probar a mí?

Y entonces salió esto:

Pues ahora ya no quiero, hale.
posted by LauraConChocolate @ 19:40   9 comments
lunes 13 de junio de 2011
89. Pensaba tenerte cerca todos los días y hacer que desaparezcan las despedidas...
-¿Sabéis quién inventó el Pilates?, nos pregunta el profesor en medio de la clase, todas con la pierna izquierda estirada, la derecha flexionada en el suelo, el glúteo levantado, las rodillas a la altura de las caderas, los hombros relajados, metiendo el ombligo cuando soltamos el aire, la barbilla hacia el techo...
No, pero cada día le damos gracias, primero por inventarlo, pero sobre todo porque tú nos enseñes a practicarlo, pensamos piensan todas las señoras.
-Pues cuando termine la clase, os cuento un poco su historia.
Encima de estar bueno tiene estudios, pensamos piensan todas las señoras.

Y de repente, con todas tumbadas en el suelo y las rodillas en el pecho (posición de descanso) empieza a hablar...

"El Pilates lo inventó un alemán, Joseph Pilates, que en una guerra... en la... Primera Guerra... no, en la Segunda Guerra Mundial estuvo preso en un campo de concentración Y TAL. Y allí la gente enfermaba mucho Y ESO, cogían catarros Y TAL, y morían todos. Entonces, el tío este cogió un colchón, lo rompió, y ya sabéis que los colchones tienen muelles dentro Y TAL. Pues con esos muelles curaba a la gente y así inventó el Pilates y luego con su mujer Y TAL".


¿Eing? Estaba yo ya a punto de levantar mi mano para preguntar las cientos... ¿qué digo cientos? ¡Miles! ¿Qué digo miles? ¡Millones! de dudas que me asolaban ante tal explicación, cuando de repente, veo a todas las abuelillas de mi alrededor embargadas por la emoción y diciendo:

-¡Qué bonito, qué bonito! ¡Qué historia taaaan bonita!


Mira, me rindo: si han perdido la objetividad, yo ya no puedo hacer nada. Simplemente, buscar en la Wikipedia para enterarme mejor de dónde viene este noble arte gracias al cual este chico nos deleita con posturas y movimientos que son un regalo divino y ya está...

Nota-de-la-autora: vaaaaale, hasta aquí el asunto este del monitor de Pilates. Que ya sé lo que estáis pensando: en apuntaros a mi gimnasio, digoooo, que lo tenéis hasta en la sopa :)

posted by LauraConChocolate @ 16:59   8 comments
miércoles 8 de junio de 2011
88. Primero iré a cenar, apunte camarero: de entrantes me da igual, de postre quiero el mundo entero...
Desde que escribí el post anterior hasta hoy, los "sentimientos" de las señoras del gimnasio hacia el monitor-de-Pilates-aing-omá se han desbocado exageradamente, hasta el punto estar afectando a su salud e integridad física. No sé vosotros, pero yo ya no me lo puedo tomar a cachondeo, porque es bastante probable que pronto tengamos que lamentar víctimas.

Así ha sucedido hoy la desgracia:

En cuanto ha terminado la clase de Pilates (muy masificada, por cierto. Yo miraba a mi alrededor y pensaba: "Si todas estas señoras están aquí... ¿quién narices está hoy en el mercadillo del barrio?") he hecho lo de siempre: resbalarme con las babas. Ah, no, ir a la cinta de correr.

Todavía no había terminado de desenrollar el cable de mi mp3 (paaaaaapiiii, regálame un iPhoneee) cuando ya tenía a cada lado a una señora enamorada.

Y de repente... el-monitor-de-Pilates-aing-omá se nos acerca y nos suelta... así, sin anestesia ni nada:
-Chicas... (lo de "chicas" era evidente que lo decía por mí, ejeeem, pero no iba a decir "chica y señoras", o "bombón y señoras" o "preciosidad y señoras". Vale, vaaale, no insisto, sé que todos estamos de acuerdo) Chicas, ¿qué os parece si los días que tenemos Pilates os doy después una clase de GAP de una hora?

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ!!!!!!!!!!!!!


Quiero decir... buenooo... no sé... si te apetece... yo iré cuando pueda, ¿eh? Tú da la clase y ya si eso, me paso algún día... (¿cuándoempezamos?NomepiensosaltarniunaaaaYujuuuuu)

Todas las señoras han aplaudido la moción como si no hubiera mañana... o como si hubieran hecho línea en el Bingo. Y cuando el-monitor-de-Pilates-aing-omá se ha ido, me pregunta una de las enamoradas:
-Oye, ¿y tú sabes en qué consiste eso del GAP?

¡¿¿¡Quééé!??! ¿No sabes lo que es y te apuntas con los ojos cerrados? ¿Qué está pasando aquí? ¿Que si Daniel te dice "ven", lo dejas todo? Muy bonito... ¿Y si Daniel se tira por un balcón, tú también te tiras? (esto no se lo he preguntado porque estaba clara su respuesta: si Daniel se tira por un balcón, esta señora le hace el boca a boca)

Podría haber sido mala. Podría haber sido MUUUUY mala y haber dicho que el GAP es un ejercicio para veinteañeras, ejem, en el que hay que estar dotada de una excelente forma física, ejem, y recomendado especialmente para rubias, ejem, naturales, ejeeeeeeeeeeeeem, jem, jem (ay, que me atraganto)

Sin embargo, he dicho:
-Pues se trata de hacer ejercicios de piernas, abdominales y glúteos.

Entonces, todo ha sucedido muy deprisa. La señora ha escuchado "glúteos", ha pensado en los de Daniel y... os lo aseguro... ¡se ha caído de la cinta!


Vale, a lo mejor simplemente se ha tropezado, pero yo creo que estos dos hechos no pueden estar aislados. Y estoy muy preocupada: una cosa es que Daniel les rompa el corazón, y otra muy distinta, las caderas. Tengo que hacer algo, pero no sé qué...

De momento, lo único que tengo claro es el preciso instante en que se descontroló todo:
Estábamos haciendo un ejercicio cuando Daniel dijo "este movimiento también se hace en un tipo de yoga que practico yo a veces. Es como yoga normal, pero se hace en una sauna y desnudo".


¿¿¡¡Pero qué estás diciendo, insensato??!! ¡Que no sabemos cómo pueden estar aquí las tensiones, los azúcares o los trigliceridos!

Desde ese día, las señoras enamoradas no han vuelto a ser las mismas. Nunca lo reconocerán, pero entran cada día al tatami con una única esperanza: encontrarse a Daniel practicando "ese" tipo de yoga...

posted by LauraConChocolate @ 16:21   5 comments
viernes 27 de mayo de 2011
87. Porque nada es importante cuando hacemos los recuerdos por las calles de Madrid...
El gimnasio, oh, el gimnasio.

El gimnasio es ese lugar donde aprendes los pilares fundamentales por los que se rige nuestro Universo, como por ejemplo, que los sujetadores deportivos son anti-eróticos y anti-estéticos. No sujetan: camuflan. Os digo una cosa: si existiese un sujetador deportivo para tripa y nalgas, parecería que todas tenemos la talla 36. Ahí lo dejo... En fin, no importa: siempre nos quedará el push-up París...

El caso es que enfundada en mis mallas, mi camiseta y mi sujetador deportivo, estoy viviendo situaciones de lo más peculiares y dándome cuenta de que el género humano es totalmente imprevisible y ahí, reside su encanto.

Os cuento: una señora se me ha enamorado del profesor de Pilates.

Así, en ciento veinte minutos, los equivalentes a las dos clases que nos ha dado este chico hasta ahora. Yo notaba las risitas tontas de todas las señoras cada vez que el profe, llamésmole... llamémosle para tomar unas cañas, digoooo, llamémosle Daniel (que es como se llama) soltaba alguna broma. También notaba que cuando Daniel decía "concentrad la mirada en un punto fijo", las señoras tomaban los glúteos de Daniel como punto fijo. Y por supuesto, notaba cómo, tras terminar la clase, todas se acercaban en corrillo a él y le decían: pues me duele aquí, pues respiro mal, pues explícame otra vez cómo hacer "la pirámide", pues si te quitas la camiseta es más fácil seguirte (vale, quizás esto último me lo he inventado)

Hoy, después de terminar la clase, me he ido rauda y veloz a la cinta de correr, porque el Pilates está muy bien para mejorar posturas, tener fuerza y equilibrio y controlar la respiración, peeerooo... si lo que queremos es que el bikini nos quede divino, de la cinta de correr no nos libra ni Dios.

Y en cuanto me he subido, la señora enamorada se me ha puesto en la cinta de al lado y me ha dicho:
-El Pilates está muy bien, ¿verdad?
-Sí... -contesto desenrollando los auriculares de mi mp3.
-Y... el chico lo hace muy bien, ¿a qué sí?
-Sí... - contesto poniéndome el auricular izquierdo en la oreja.
-A mí me encanta. Es que nos trata con mucho cuidado.
(Mujer, no va a usarnos como sacos de boxeo)
-Claro, estamos empezando poco a poco -, digo yo poniéndome el auricular derecho.
-Y SE LE VE TAN BUENA PERSONA...

¡Ah, no, no, no! ¡Por ahí sí que no, señora! ¡No lo sabemos! ¡Lo conocemos 120 minutos, la mayoría de los cuales se pasa torturándonos con posturas imposibles! ¡Podría dedicar su tiempo libre al crimen organizado y no lo sabríamos! ¡O a cazar delfines! ¡O a manipular cajeros automáticos! ¡Podría robar las contraseñas que utilizamos para la banca online! O peor aún... ¡Podría ser fan de Justin Bieber! (Ups, perdón)

Así que me he puesto la radio y le he dado caña a la cinta, mientras observaba cómo la señora seguía todos los movimientos del monitor. Hasta se ha puesto un poco nerviosa cuando ha salido a fumar y lo ha perdido de su campo visual.

Cuando veinte minutos después he terminado, me ha dicho:
-Ah, pues has sudado.
¡Nos ha jodío! ¡Es que si voy al gimnasio y no sudo, pido que me devuelvan el dinero!

En fin, ya os contaré cómo evoluciona este peculiar enamoramiento. Ya me veo dentro de dos semanas teniendo que decir:
-Oye Daniel, que dice la señora de ahí que si no tienes nada que hacer el sábado, le gustaría ir contigo a mirar obras y hacer cola en el ambulatorio para pedir recetas...

Ji, ji, ji.
posted by LauraConChocolate @ 13:26   9 comments
¿Qué puedes hacer cuando eres una maniática crónica y tu vida da un giro de 180º? ¿Volverte loca? Bah, ya lo estaba de antes. ¿Darte cabezazos contra la pared? No, estropearía mi rubia melena. ¿¿¿Entonces??? ¡CAMBIAR TAMBIÉN DE BLOG! :)
Me he traído a las niñas :)

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