(Tercer) Diario de una joven maniática

domingo 18 de mayo de 2008
29. Te vi bailar bajo la lluvia... te limpió el corazón de arena.
Y llegó el Gran Día...

-Ave Cesar, dijo mi padre cuando entró por la puerta.
-Las que van a morir te saludan, contesté yo.
-¿Por qué vas de negro?, preguntó él.
-Porque estoy de luto, añadí yo.

Y salimos de casa camino al... DENTISTA.


En el ascensor, abrí la boca y me arrimé al espejo:
-Papá, papá, papá, ¡¡¡que seguro que esto son carieeeees!!!
-Laura... te van a mirar ahora la boca unos expertos, ¿qué haces, hija, qué haces?


Y entramos los tres en la consulta: mi padre, mi acojone, y yo.

Tomó la palabra mi padre:
-Lleva desde los 15 años sin ir al dentista...
(todos los dentistas empezaron a frotarse las manos y a dibujarse euros en sus ojos. Uno pensaba "mmmm, piscinaaaa", el otro "mmmmm, apartamento en la playa", otro, "mmmmm, viaje a New York")

Después habló el acojone:
-Así que le vais a encontrar de todo.

Y por último yo:
-Ehhh... a mí no me duele la boca, ¿eh?

Entramos en la sala de chismes raros y mi padre se sentó en la silla del espectador, mientras acojone y yo nos tumbábamos en el sillón.

Lo primero, fue hacerme unas radiografías, que tuvieron que repetir 4 veces, no exagero.

-Laura, no tiembles, que salen las radiografías movidas, dijo mi padre.
-Vaaaa... vaaaaa... vaaaaaa...leeeeeeee, balbuceé yo.

Pasada la primera prueba, llegó la segunda: análisis exhaustivo y detallado de mis dientes.

La dentista retransmitía en directo:
-B1, B2, bien.

Aquí descubrí una cosa. Mis dientes tienen código. ¡Claro! Es que es lógico, ¿os imagináis que no lo tuvieran? "Ehhh... sí, este que está más cerca de la garganta... los otros que está debajo de los labios..." Pues no, no es plan. Y tampoco se les puede llamar por su nombre porque se tarda mucho en pronunciar cada uno y la gente de la sala de espera se queja de que no le cojan a su hora.

Vamos, que mi dentista es muy lista y les ha puesto una breve identificación.
-B3, B4, B5, B6, bien.

Mi padre, desde la silla del espectador, flipaba. Yo podía leer su mente.

Mente de mi padre: ¿Que esta niña lleva casi diez años sin ir al dentista y no tiene nada? Ché, ché, ché*.

*Ché, dos puntos: onomatopeya valenciana. Mi padre le da múltiples usos:
-Papá, voy a salir esta noche.
-Ché...
(uso negativo: eso me pone triste)

-Papá, ¡he aprobado el examen!
-Ché, ché
(uso positivo: eso me pone feliz)

-Papá, dame dinero.
-Chééé
(uso a medias: peor sería que me dijera que sale esta noche, aunque mejor sería que me dijera que ha aprobado el examen)

Es más o menos así.

Sigamos:

Mi boca estaba perfecta. Entonces la dentista alabó mis hábitos higiénico-bucales y alimenticios, toma-ya-qué-pasa. Seguro que pensó que si todos sus pacientes fuesen como yo no podría comprarse un adosado, pero esto no lo dijo.

Después llegó la parte estética: la limpieza-abrillantado de dientes.
Me metieron unos cuantos chismes en la boca, uno aspiraba la saliva pero yo seguía teniendo que tragar, así que no sé muy bien su utilidad, otro iba quitando la roña (poca, ¿eh?) acumulada durante años, otro tiraba aire, cosa que en verano hubiera estado estupendamente, y otro me pintaba los dientes de rosa. Menos mal que no se me quedaron así...

Posteriormente, llegó el momento "algo tenía que tener". La dentista me estuvo explicando que por las noches aprieto los dientes porque canalizo todos mis nervios y tensiones del día ahí. Fíjate tú. Eh, y esto lo supo viendo mis muelas, que no le ha hecho falta dormir conmigo para averiguarlo. Increíble. Así que es conveniente ponerme una especie de funda en la boca para dormir... ¡¡¡¡!!!! ¡Voy a estar guapísima! A mí que por la noche me da miedo ir al baño por si se me aparece alguien (Cayetano, el de El Internado, o Rudy, de Dexter, o cualquier personaje muerto de cualquier serie que vea) y ¡ahora de quien voy a tener miedo es de mí misma!

Así que nada, tendré que volver a que me tomen las medidas de mi perfecta dentadura, y que de paso, si no les viene mal, vuelvan a alabar mis hábitos higiénico-bucales que eso siempre hace ilusión.

Y ya por último, llegó el momento de la extracción... la extracción de billetes de la cartera de mi papi. Jijijiji. (Gracias, papis, me mimáis mucho :)

P.D- Cuando le dije a mi padre que después de mucho meditarlo, persona-con-la-que-vivo y yo íbamos a aumentar la familia, me contestó que no estaba preparado para ser estudiante y abuelo al mismo tiempo.

Pero nos referíamos a esto:


¿No son adorables?

posted by LauraConChocolate @ 16:49   23 comments
viernes 9 de mayo de 2008
28. Si tú supieras cuánto pintas en mi vida...
Mi padre tiene pelusilla.
¡Eh! No, por Dios, ¡¡¡no!!! De esa que sale en el ombligo cuando no te duchas, ¡no! Aghhh, ¿cómo habéis podido pensarlo...?
(¿no, verdad, papá? Dinos que no...)

Me refiero a pelusilla de... celillos. Y es que dice que persona-con-la-que-vivo le ha robado todo el protagonismo que tenía en mi blog y que sólo hablo de él. Yo le intento explicar que vosotros le seguís queriendo, que preguntáis por él, que para vosotros él siempre será "el primero". Pero nada, que tiene celitos y no puede controlarlos (a su edad es taaan difícil cambiar)

Papá, dos puntos, estas líneas son para ti:
Nunca has dejado de ser un claro protagonista de este blog (y de mi vida) Tu papel aquí (y en mi vida) es irreemplazable. Así que POR FAVORRRRRR, deja de hacer méritos para salir en el blog, ¡que no hace falta!

Y es que mi padre ha vuelto a hacer de las suyas. Después de tres meses insistiéndome en que fuera al dentista... (un momento, que esto fue muy fuerte, voy a hacer un flash-back)
*FLASH-BACK*
-¡Papá! ¡Que hoy me han dicho que quieren que me quede en el programa! Pero no puedo porque...
-Sí, sí, ¿te pido hora para este viernes en el dentista?

*FLASH-BACK2*
-¡Papá! ¡Hoy he visto una escena mía en la tele-cara-de-plasma-del-productor!
-Sí, sí, ¿y si te coges un avión no crees que llegas a tiempo al dentista?


Como decía, después de tanto tiempo insistiendo, por no oírle, he accedido a ir al dentista. A su dentista, claro, y en Valencia, claro. (¿Sobreviviré?)

Cuando le dije que ya tenía los billetes, fue el segundo día más feliz de su vida (el primero fue cuando pedí una hermanita... jajajajaja, vale, perdón, papi, este ha sido un poco verde)

Y cual fue mi sorpresa cuando...
-Laura, la dentista está deseando conocerte.
-¿Qué? ¿A mí? ¿Por qué?
-Que no te extrañe que te pida un autógrafo.
-¿¿¿¿Quéééé????
-Ay, Laura, entiéndelo: le he dicho que vienes de Madrid, que trabajas en la tele, y que esté atenta a La Sexta el lunes 12...
-¡¡¡Papáááááááá!!!

Dios, me da miedo volver a Valencia, mi padre me ha convertido en una estrella. Seguro que me paran hordas de fans cuando vaya a comprar el pan y que luego pierdo el tren de vuelta porque el maquinista no puede creerse que "yo" viaje en uno de sus vagones, y piensa que es un sueño, y como es un sueño no tiene que trabajar... ¡¡¡y no arranca el maldito tren!!!

Ya... qué bonito es soñar. Pero también es bonito que tu padre crea que eres ALGUIEN, cuando lo cierto es que eres, simplemente, una becaria. Y una becaria, dentro de todo el entramado de un programa de tv, se queda en taaaaan poquita cosa...


(Un paréntesis de dedicaciones, por fa plis: quiero mandarle un beso desde aquí (jaja, cómo mola esto) a Patricia, la novia de uno de los compañeros más salaos que tengo y que además me ha enseñado a distinguir alimentos; y otro a Cristina, amiga del susodicho y que va a poner todo su arte p'ayudarnos con un proyectillo ;-)
posted by LauraConChocolate @ 16:08   25 comments
viernes 2 de mayo de 2008
27. Esperaba que pasaras por aquí... y pasaste todo el año en tu glaciar.
LA EXFOLIACIÓN...

Compré un gel exfoliante como el que veis en la foto pero de otra marca, con "microesferas peeling y plactón"... vamos, piedrecitas. O lo que sea, pero cuando te lo aplicas por la cara notas cómo se te van todas las impurezas... ¡no te jode! (perdón) Con lo que raspa, se te van las impurezas, las pecas, la piel, y como te descuides, te quedas sin nariz. Yo creo las operaciones de rinoplastia las hacen aplicando un gel exfoliante como el mío, porque vamos...

El caso es que cuando persona-con-la-que-vivo lo vio, se extrañó mucho:
-¿Qué has comprado? ¿Qué es esto? ¿Se come?
-¡¡¡Quitaaaa!!! Esto son cosas de mujeres, tranquilo, tú no tienes que preocuparte por exfoliarte la cara porque no eres una chica inmersa en una sociedad de consumo donde impera la cultura de la imagen por culpa de la saturación de mensajes de "tienes que estar estupenda" que nos llega a través de la tele, las marquesinas del autobús o las revistas de cualquier tema, incluida "Tu perro y tú" (toma ya, qué crítica social más implícita)

Dejé el bote en el cuarto de baño con el propósito de machacarme la cara, digo, utilizarlo, un día "de estos". Persona-con-la-que-vivo me preguntaba a menudo:
-¿Cuándo te vas a poner el chisme ese?
-Pero bueno, ¿estás insinuando que me hace falta? (así somos las mujeres, todavía no entendemos que los hombres no lanzan indirectas, pero seguimos cayendo en la trampa. Por ejemplo, si persona-con-la-que-vivo quiere decirme que me ha salido un grano, me lo dice, así, sin más: te ha salido un grano. Pero bueno, otro día haré un post sobre la peculiar sinceridad de un hombre, ja)

El caso es que yo inventaba todo tipo de excusas para no ponerme ese gel asesino en la cara: que si es tarde, que si ya me he echado la crema hidratante, que si va a empezar la película, que si "fuegoooo, fuegoooo".

Hasta que un día no pude retrasarlo más...
-Oye, que si quieres... voy a exfoliarme la cara, y como insistías tanto... ¿quieres probarlo tú también?

Como un niño con zapatos nuevos.

Me puse la diadema para apartarme el flequillo, él protestó porque no tenía otra para él, y fuimos hasta el cuarto de baño. Entonces empezó a imitar muy ilusionado todos mis movimientos. Yo me sentía como una profesora de estética sobrevalorada por su alumnado, pero a quien no le guste esa halagadora sensación que levante la mano.

Nos lavamos la cara con agua, nos pusimos un poco de exfoliante en la palma de la mano y...
-... y ahora aplícatelo por toda la cara, dije yo.

Animado y decidido, empezó a distribuirse el gel por la cara, y a los dos segundos...

-¡¡¡¡Aghhhhhhhh!!!! ¡¡¡Quítamelo, quítamelo, quítameloooooooooo!!! ¡¡¡Que esto es tierraaaa!!! ¡Que me dueleeeeee! ¡¡¡QUIERO QUITARME ESTOOOOOOOOOOOOOOOO!!!

Y entonces estuvo escupiendo y metiendo la cabeza en el lavabo durante minutos, mientras yo, que soy más fuerte (cómo se nota que ellos no se han depilado las ingles con cera en la vida...) continué con mi masaje facial.

Luego se enfurruñó:
-Eh, a ti te ha quedado la piel más suave.

Ayyyy... alma de cántaro.

Durante los días siguientes, persona-con-la-que-vivo seguía notándose "tierra" por todas partes: "puaj, me escuecen los ojos, puaj, tengo tierra en la nariz" y lo que más me impactó: "¡¡¡agh!!! Yo creo que tengo tierra en la garganta, ¿no debería ir a Urgencias?" Él tan asustado y yo creyendo que me moría... pero de risa.


Cualquiera le dice ahora que he comprado otra crema reafirmante con olor a eucaliptus...
posted by LauraConChocolate @ 13:25   37 comments
martes 22 de abril de 2008
26. Que todos buscamos alguien que quiera abrazarnos...
Decidido: el peor momento de un día cualquiera en archiconocida-productora-de-televisión son los 10 primeros minutos que paso en el comedor. Da igual el olor a pan recién hecho, el aroma a natillas de chocolate o el desfile de famosos que llevan hasta la mesa sus bandejitas de comida. Da igual que tenga hambre, da igual que la hora de la comida signifique que está más cerca la hora de la salida... todo eso da igual porque yo, los 10 primeros minutos, sufro.

Y es que... las simpáticas camareras (si Sabina las conociera, les haría una canción) me hacen todos los días dos horribles preguntas que me estresan:
1- ¿Qué quieres de primero?
2- ¿Y de segundo qué te pongo, cariño?

Vale, vale, voy a explicar esto: veréis, tengo un problema. ¿He dicho problema? ¡UN PROBLEMÓN! Esto... yo... eeehhhh... no sé distinguir alimentos (¡uf, ya está, ya lo he dicho!)

Todo tiene una explicación, o mejor dicho, una culpable. Resulta que cuando era pequeña sólo comía pollo. A ver, no es que quiera que estos seres desaparezcan del planeta, pero es que cada vez que iba con mi madre a la carnicería y veía a los conejos ahí, estirados, sin piel, y lo que es peor... ¡muertos!, me daba tanta pena que volvía a casa dispuesta a cualquier cosa excepto comer conejo. Por no hablar del pescado, que yo tenía un acuario lleno de peces, ¿¡cómo iba a comerme a sus amiguitos?!

El caso es que mi madre, como buena madre, no iba a consentir que sólo comiera pollo, así que aprovechándose de la dulce inocencia de los niños, me hizo creer que cualquier alimento que ponía delante de mis narices era pollo. Ella lo cortaba en trozos con la excusa de que no sabía usar los cuchillos y yo ya podía ver la espina entera de una trucha en el extremo del plato que preguntaba:
-¿Esto qué es, mami?
Y ella me decía que era pollo y yo me lo comía convencida de que así era.

¿Y qué pasa?
Pues que ahora llego al comedor y tengo que elegir entre un montón de platos que veo a través de un cristal, al tiempo que cojo la bandeja, cubiertos, servilletas, vasos, bebida, y... ¡¡¡no sé distinguir qué cosa es qué!!!

Al principio, pensaba para mis adentros: "jo, qué raro, todos los días hay 8 variedades de pollo para comer". Hasta que un día, señalé un plato y pregunté:
-¿Esto es pollo o ternera?
Me miraron muy raro, mucho, y dijeron: esto es... merluza.
-Ahhhhh, dije yo. Y memoricé su fisonomía.

Así que nada, poco a poco y con la gran ayuda de mis compañeros, estoy empezando a conocer un montón de carnes y pescados diferentes. Y cuando apruebe el tema animales, aprenderé a distinguir verduras, porque para mí todo es lechuga y resulta que no, que anda que no llevan hierbas las ensaladas. Una vez supere este tema, empezaré con las frutas, porque yo no me voy de archiconocida-productora-de-televisión sin saber la diferencia entre un caqui, una granada y un ciruelo.
posted by LauraConChocolate @ 19:30   28 comments
viernes 11 de abril de 2008
25. De reírme con tus ojos, de buscar en los despojos del desván de tus abrazos...
El día tiene 24 horas. De ellas, diez y media las paso dentro de un edificio llamado archiconocida-productora-de-televisión (vale, a veces me escapo antes, pero es por mi bien mental :p) Dos horas estoy bajo tierra, saltando obstáculos humanos en cada transbordo, recopilando los periódicos gratuitos que la gente deja abandonados en los bancos y cruzando los dedos por que MetroMadrid no me haga perder el autobús de la empresa, cosa que no siempre consigo. Me quedan once horas y media, ocho para domir. Resumiendo, tengo tres horas y media al día para TODO lo demás. Y como no quiero prescindir ni del desayuno, ni de la ducha diaria, ni de los ratos de risas con persona-con-la-que-vivo, he tenido un poco descuidado el blog, pero aquí estoy otra vez, y aquí seguiré estando, porque un solo comentario en el que alguien diga que me echa de menos, consigue cargarme las pilas ;-)

Y ahora vamos a lo importante...

Hace unos días viví lo que a partir de ahora llamaré "mi momento profesional más guay", aunque la palabra "guay" quede de todo menos profesional. Y no me estoy refiriendo a cuando me presentaron al presentador (¿esto es una redundancia?) que ha protagonizado alguno de mis posts y que todos adoramos, no. Eh, un momento, ¿sorprendidos?
¡Pero por favor! Si era cuestión de tiempo :)

"Momento profesional más guay" sucedió así: yo estaba mimetizada con el teclado del ordenador, no puedo precisar si trabajando o haciendo cualquier otra actividad con fines ociosos, como mirar el correo, cosa que, QUE QUEDE CLARO, hago para inspirame (nunca se sabe qué jefe puede estar enganchado a tu blog :p El mío ya sé que no, porque si no me ascendería rápidamente antes de que me vaya con otros, jaja). Como decía, estaba con el ordenador cuando el productor ejecutivo nos reunió a todos en su despacho. El despacho de un productor es un lugar al que entras con miedo, pero esto es otro tema.

El caso es que nos dijo que ya estaba grabado el primer capítulo, así que directores, guionistas y becarios nos reunimos en torno a una tele de plasma enorme dispuestos a contemplar una pequeña obra de arte (qué voy a decir yo) que verá la luz... en breve :)

De repente, veo y escucho que los actores -no me pidáis que concrete, secreto profesional :p- están interpretando una escena que había escrito... ¡¡¡YOOOO!!!

-Ahhhhhhh, aaaaahhhhhh, aaaaaaahhh, qué fuerte, que esto es mío, ¡que es míooooo!
(sí, no pude reprimir un ataque de histeria infantil)

Y entonces todo fue muy bonito, porque algunos compis me abrazaron y me felicitaron, y el productor me sonreía y todo era "guay", de ahí la denominación "mi momento profesional más guay".

Volvía a mi mesa, cuando compañero-que-llama-al-telefonillo-fonoporta (amén de más rarezas lingüísticas) me echó la bronca:
-¿Tú no decías que la primera vez que vieras en la tele algo que has escrito tú llorarías de la emoción? ¡Pues no has llorado!
-Ya... no sé qué ha podido pasar... :p

De todas formas, esperad a que se emita en la tele que podemos ver todos y no solo en la tele del productor, y ya veréis qué berrinche...

P.D-
-Ayyyyyyyy... hoy estoy cansadísima. Más que nunca.
-Claro, es normal, te despiertas muy pronto y luego pasas muchas horas fuera, exprimiéndote el cerebro. ¡Si es que no paras!
-No, no, no, pero es que estoy más cansada de lo normal...
-Claro, porque todavía no te has recuperado de las vacaciones, que cuesta mucho volver a empezar después de unos días de descanso.
-No, no, que esta sensación no es normal... a ver si voy a tener anemia.
-¡¡¡¡¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHGGGGGGGGGGGGGG!!!!, grita persona-con-la-que-vivo al tiempo que se separa de mí todo lo que le permiten las paredes, ¿¿¿eso es contagioso???

posted by LauraConChocolate @ 14:30   28 comments
martes 25 de marzo de 2008
24. Despierto en tu cama y me da por cantar: dame el tiempo que no te haga falta y prometo invertirlo en caricias en tu espalda...
VALENCIA EN MOMENTOS... O MOMENTOS EN VALENCIA.

1. Momento horror.

NUNCA MAIS viajar en autobús. Y no es que ahora me haya vuelto una sibarita (creo), es que vamos a ver:
-Me tocó el primer asiento, vamos, que si hubiera querido, pisaba el acelerador estirando un poco la pierna.
-Los asientos no tenían forma de asientos-para-personas-humanas, porque me obligaban a tener el cuello tan inclinado que casi podía tocarme el ombligo con la barbilla. Ideal para contorsionistas, pero... no es el caso, gracias.
-Sin duda, lo peor fue mi compañero de viaje: un castigo del destino encarnado en forma de abuelito que canturreaba en inglés y se tiraba unos pedos que ganarían cualquier concurso de pedos muy muy muy malolientes. Mejor me callo, no hay por qué ser desagradable, con una que lo pase mal (¡yo!) tenemos bastante.

2. Momento surrealista.

No me preguntéis cómo ni por qué, pero cuando quise darme cuenta, estaba tumbada sobre las piernas de mi madre. Entre ella y mi padre me abrieron la boca, me metieron una linterna y me hicieron enseñarles todos mis incisivos, caninos, premolares y molares.

-¡Que no quiero ir al dentista, que me da miedo! ¡Llevo desde los 15 años sin ir y sigo viva!
-¡Que no te van a hacer nada! ¿Ves? No tienes ni una sola manchita.
-¡Pues por eso! Para qué voy a ir, ¿eh?

Y entonces con su hábil retórica de padres (yo creo que mis padres en vez de cursos de preparación al parto hicieron cursos de comerle la cabeza a la hija mayor) me hicieron visualizar mi boca sin dientes y... vale, me habéis convencido.

Así que ahora me espera un plan ideal para mi próxima visita a Valencia. ¡El dentista! Si me da impresión hasta que me tomen la tensión, no quiero pensar qué pasará cuando una desconocida hurge en mis encías...

3. Momento nostálgico.

Parte 1.

-Ehhhh... mamá, papá... esto... una rosa que tenía yo aquí en mi habitación... ehhh... esto... mmmm, ¿dón... dónde está?
-¿Esa tan vieja?
-No, no, vieja no. Antigua. Vamos, un recuerdo. Ya sabéis, esas cosas que te regalan y tú las conservas durante años porque tienen cierto valor sentimental. ¿Dónde está?


Y por sus caras lo supe: en ese sitio donde se tira todo lo que no sirve, o los restos de la comida, o los calcetines rotos, o los recuerdos de las hijas. LA BASURA.

Parte 2.

-Ehhh... mamá, papá... esto... un muñeco que tenía yo aquí en mi habitación... ehhh... esto... mmmm, ¿dón... dónde está?
-¿Uno lleno de polvo?
-No, uno precioso que me regaló Raquel a los 11 años...

Misma cara de mis padres de "uppps, la-hemos-cagado, pero no pasa nada porque la que grita es nuestra otra hija" (¡un beso, Cristi!)

Lo bueno de esto es que como ya han tirado todos mis recuerdos, ya no pueden tirar más. Sin acritud, papis.

4. Momento "hombres..."

Mi mami y yo fuimos a la peluquería... y estaba cerrada. Este dato es importante. Cuando volvíamos, me dijo:
-Ya verás cómo el papá no se da cuenta de que no nos han cortado el pelo y nos dice que estamos guapísimas.
-Qué va, el papá no es tan tonto.

Llegamos a casa y empiezo a mover mi melena cual modelo de anuncio de champú. Pater familis dixit:
-Ohhhhhhhhhhhhhhhhh, qué guapas os han dejado, ooooooooooooooooooh.
-¿Sí? ¡Pues ya verás cuando nos lo corten!

Mamá 1 - Lógica 0

Y nada, ya estamos otra vez en Madriz, acostumbrándome a ver a famosos por los pasillos o comiendo en la mesa de al lado de los protas de mi serie favorita :) ¡Mola!
posted by LauraConChocolate @ 19:49   31 comments
domingo 16 de marzo de 2008
23. Todos los días tienen un minuto en que cierro los ojos y disfruto echándote de menos...
Durante mis veintipico años de existencia, he vivido basándome en la siguiente premisa:
YO NUNCA ME EQUIVOCO.
(toma ya)

Pero ahora, los dioses se han propuesto castigarme por mi soberbia y darme una lección, así que me han mandado a alguien con una única misión: demostrarme que estoy equivocada en ese planteamiento de "yo nunca me equivoco" (¡qué paradoja más cruel!). Ese alguien es persona-con-la-que-vivo y a día de hoy ya puede presentarse ante sus jefes-dioses con la satisfacción del trabajo bien hecho.

Utilizó una frase trivial para ponerme a prueba:

-¿Vas a comprar los billetes de tren por Internet? He oído muchas quejas de gente que dice que la aplicación "hace cosas raras".

Modo Laura más chula que un 8 on:
-Jaja, ¡pues claro! Para los catetos informáticos que no saben dar a "siguiente, "siguiente", "siguiente" y "aceptar", sí, hace cosas muy raras, jaaa jaaaa. Ayyy. Que estás hablando con la reina de las nuevas tecnologías, que a mí cuando nací no me dieron una palmadita en el culo para ver si respondía a los estímulos, a mí me mandaron un email con acuse de recibo, chaval.

Y como persona-con-la-que-vivo no me dijo quién era él en realidad y qué estaba haciendo en la Tierra, pues yo llegué a la conclusión de que era correcto que dedicara a comprar mis billetes por Internet cinco minutos de las diez horas y media que paso cada día en archiconocida-productora-de-televisión.

Contar paso a paso mis aventuras con Renfe.es significaría comerme todo el espacio gratuito que me proporciona blogspot.com, así que sintetizaré en la siguiente frase:

-Yo quería irme a Valencia en tren y volver a Madrid en tren. Vamos, un clásico, el ida y vuelta de toda la vida. Pues no preguntéis por qué, pero ahora tengo 14'20 euros menos y dos billetes de autobús.

Vale, he aprendido la lección, ¿de acuerdo? Así que dioses, ya podéis hacer que persona-con-la-que-vivo vuelva a ser un humano normal. Vamos, que deje de ser este visionario en el que lo habéis convertido, porque ahora cada vez que se habla creo que tiene razón y...

... ¡Y estoy empezando a pensar como él, como un hombre! No podéis consentir esto, dioses. Porque como sigamos así, empezaré a creer que ir de compras no es divertido, que veinte pares de zapatos es una cantidad muy excesiva, que llorar es simplemente un chantaje, que solo existen ocho colores, y que el fútbol es un plan ideal para un sábado por la noche...

Y no queremos que eso pase, ¿verdad?

posted by LauraConChocolate @ 11:18   27 comments
martes 4 de marzo de 2008
22. Nos quedamos a solas y a la luna le dio por menguar reflejada en tu pelo. Se moría el cielo de celos y rompió a llorar...
Todos los días, el presentador, cómico e ídolo mundial Ángel Martín atraviesa un largo pasillo para llegar hasta mi mesa, entendiendo como mesa el trozo de... plástico duro con papeles desperdigados y un TFT con un teclado negro donde escribo mis guiones. Mejores o peores, pero guiones al fin y al cabo.

De todas formas, creo que no os habéis quedado con lo importante, ejem. Repito, elevando el tono de mi voz y proyectándolo hacia vosotros (¡bien! ¡Las clases de oratoria de persona-con-la-que-vivo también hacen efecto en mí!)

PRESENTADOR. CAMINANDO. HACIA MI MESA. ASÍ, UN PIE DETRÁS DE OTRO. MINUTOS ANTES DE EMPEZAR SU PROGRAMA.

Lo primero que pensé fue: por favor, por favor, por favor, que tenga la raya del pelo en su sitio, la nariz limpia de mocos y que no me haya manchado de natillas de chocolate la camisetaaaaa.

Lo segundo que pensé fue: seguro que han sido mis padres, que le han mandado un email diciéndole que soy su fan number 1 y que por favor, ya que trabajamos en el mismo edificio, podría pasar a saludarme.

Lo tercero que pensé fue: ¿en qué momento va a sonar el despertador?

A ver, es lógico... él caminando hacia mi mesa... ¡la mía! ¡Pero si soy el último escalón de una escalinata enorme de guionistas consagrados, productores con dinero y productores ejecutivos con más dinero todavía! ¡Si la denominación del puesto que ocupo yo es más triste que una caja de bombones vacía! ¡Becaria! Qué palabra más fea, cuánto daño ha hecho la Lewinsky... (papá, no te preocupes, lo de esta mujer con el presidente fue una excepción. Te aseguro que en archiconocida-productora-de-televisión, lo único que chupan los becarios son los palitos del café porque no les da el sueldo como para comprarse otro... y siempre queda el regustillo)

En fin, retomemos. Yo, el último mono, vamos, que hacen más caso a las manchas de humedad que a mí. Y de repente veo que Ángel Martín camina hacia mi mesa...

Así que fui optimista y pensé: este me va a sacar de aquí y me va a colocar en un despacho pa mí sola, como su ayudante primera. Se ha dado cuenta de que me tienen desaprovechá, de que yo derrocho talento y puedo saltarme esos temibles pero ciertos procesos de: becario-guionista en formación-guionista junior, y demás categorías que se inventan para que trabajes como el que más y cobres como el que menos.

El caso es que todos los días A punto M camina hacia mi mesa... y cuando llega a mi altura...

... pasa de largo y saluda a su novia, que trabaja en la mesa de detrás.

¡Muy bonito! Yo ni me giro, no vaya a ser que vea algo que jamás hubiese querido ver...
posted by LauraConChocolate @ 20:30   29 comments
viernes 22 de febrero de 2008
21. Cada momento vivido, cada maleta cerrada, cada uno de mis amigos, me esperan en la antesala, al pie de cualquier camino...
Me encuentro aporreando las teclas de mi portátil, inmersa en un documento Word y concentrada en los tres personajes que aparecen en la escena que tengo que dialogar (tranquilos, esto no se va a emitir... todavía)

De repente, veo que persona-con-la-que-vivo se pega a una esquina de la pared del salón, y se pone a hablar.

-¿Qué... ha... qué haces?
-¿Sa-bes queee si haa-bloo aa-sí el vooo-lu-men deee mi voooz se ex-paaan-de?


Vuelvo la vista a mi Word, atónita por lo que he presenciado, pero centrando toda mi energía en mi trabajo: tengo que terminarlo ya, vamos Laura, que no huela tu miedo, tú a lo tuyo.

-Rrrrrrrrrrrrrrrrrrr, Rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr, Rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.
-Eh... ¿te... te encuentras... bien?
-Sí, sí, es que si hago esto, el punto de impacto de mi voz será mayor.
-Ah...

No le mires, no le mires, ¡¡¡no le mireeees!!! Venga, el diálogo, tengo que seguir. ¿Qué dice ahora la chica?

-Ahoratengoqueponermeahablardeprisa...

Ni caso, Laura, sólo quiere llamar tu atención...

-Holaaaaaaaaaaaaa, Lauraaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, dice mientras mueve los brazos como si estuviera nadando.

Ay, este está fatal, pobrecito. ¿El número de emergencias de Madrid será el mismo que en Valencia?

-Y si hablo así, dice sentado al borde de la silla, la voz se me escapará de la boca.
-Ajá...


Voy a marcar... uno, uno, dos...

-Sin embargo si pongo la cabeza entre las piernas, aumenta la proyección del sonido.
-Ah... muy útil para reuniones, ¿no?


Bueno, venga, deja el teléfono y sigue a lo tuyo, ya entenderás algún día de qué va este juego...

-A mí lo que me gusta comer son sobre todo patatas fritas y la paella de los domingos.
-¿Perdón?
-Schuuu, calla, voy a por una cosa que necesito.
-¿?


Mamáááááááá.

De repente, veo que aparece con la cabeza dentro del cubo de fregar, afortunadamente sin agua.

-¿Estás... estás haciendo algo?
-Sí, estoy buscando mi resonancia. Holaaaa, holaholaholaaaa.
-¿Tu resonancia está ahí, en nuestro cubo de fregar?


Saca la cabeza. No puedo dejar de mirarle, atónita.

-Después del ejercicio con mi cabeza metida en el cubo, dice grabándose con el móvil, noto que hablo más fuerte.
-¿Y no me notas a mí preocupada? ¿¿¿QUÉ ES TODO ESTO??? ¡Tengo derecho a saberlo!
- ¡¡¡Schuuu, calla!!! Que estoy con mi curso online de Oratoria.

¡¡¡Ufffffff!!!




Bien, solucionado el enigma, no hace falta que haga las maletas y salga corriendo cual AVE (no digo pájaro, digo AVE, Alta Velocidad Española)

-Jajajaja, jajajajajaja, jajajajajaja.
-¿De qué te ríes ahora? ¿Tan gracioso es tu curso? ¿Hay una webcam y puedes ver a tus compañeros haciendo las mismas gilipolleces que tú?
-Jajajajaja, no, es que viene una lista de personalidades, ¡la tuya sale!
-Andaaaa, ¡qué guay, leémela, leémela!
-Neuroticismo: personas inestables emocionalmente, hipocondríacas, preocupadas, tienden a presentar estados emocionales de estrés, baja tolerancia a la frustración, nerviosismo e inseguridad. Su estado de ánimo puede variar de forma brusca y su comportamiento tiende a ser impulsivo.

-Ah... oye, ¿tú no te podías haber apuntado a un curso de poesía del siglo del XVIII?

Aunque la verdad es que es muy gracioso verle hacer sus ejercicios... eso sí, algo me dice que cuando se pone a grabarlos, preferiría que yo no estuviera en casa...

-"Después de todo, todo ha sido nada, a pesar de que un día lo fue todo. Después de nada o después de todo, supe que todo no era más que nada..." y un trabalenguas así de siete párrafos.

-¡¡¡Muy bien!!!, exclamo yo cuando termina.

-Grrrrrrrrrrr, que tu "¡¡¡muy bien!!! se ha grabado también.

-Ay, pues mejor, así la profesora online verá que tienes apoyo moral en casa, ¿no?

posted by LauraConChocolate @ 10:30   35 comments
miércoles 13 de febrero de 2008
20. No te vayas lejos, que lejos es muy lejos para mí.
Cuando yo era una adolescente cruel (y con granos) martirizaba a mi hermana de muchas maneras (lo siento, Cristi...), pero sólo recuerdo una, así que las otras no serían tan graves. Sucedió cuando ella se convirtió en una Harry Pottermaníaca y coleccionaba pósters, muñecos, libros...

Oh, sí, los libros eran sin duda lo que más le gustaba. Cómo saboreaba cada página, cómo intentaba leerlo despacio para no terminárselo en dos días.

Un día cometió el error de dejar el tocholibro en cuestión encima de la mesa del comedor, a mi alcance, ji ji ji. Yo lo cogí, leí la última página, cerré el libro y levanté la vista. Mi hermana estaba allí, mirándome asustada, muy asustada, y con un hilillo de voz, pronunció:

-Teta... no me lo digas... hago todo lo que tú quieras, de verdad, pero no me lo digas.

¡Ajá! Mi método había dado resultado. Durante los días siguientes inventé cualquier tipo de final posible para fastidiarla porque ni siquiera recordaba lo que había leído y porque yo ya tenía muy arraigado dentro de mí esto de la creatividad, jaja, pero llegó el inevitable día en que mi hermana dijo "¡¡¡ya me lo he terminado, a ver cómo me chantajeas ahora!!!".

Pues bien... la vida me está castigando por este pasado sádico...

Que persona-con-la-que-vivo me desvele el final de todos y cada uno de los libros que me deja, con comentarios al estilo, "¿y ya has llegado a cuando ella muere?" o "qué fuerte cuando descubres que todo es un sueño, ¿eh?", vale, lo tomaré como un descuido involuntario.

Pero lo que me está haciendo ahora es con premeditación y alevosía, lo sé, porque yo le conté lo que le hice a mi hermana con el libro de Harry Potter y él está vengando su desdicha ocho años después: me engancha a una fantástica serie estadounidense (no pienso decir el nombre que os veo venir, me vais a desvelar todos los misterios) de la cual él ya ha visto todos los capítulos que se han emitido en Estados Unidos hasta el momento, y se pone a ver conmigo la primera temporada. La cosa es tal que así:

Ejemplo ficticio:

Secuencia 01. Barranco. Exterior/ Día.

FULANITO está subido en un árbol intentando coger un plátano. Resbala y cae al suelo. Sangra mucho. Grita pidiendo auxilio.

Bien, si esta es la secuencia uno y son veintipico, y si en la isla hay un médico (mierda, ya se me ha escapado qué serie es), pues yo mantengo la esperanza de que este pobre chico sobreviva, y pienso que voy a pasarme cuarenta minutos en tensión, viendo cómo poco a poco va recuperando las partes del cuerpo que se le han quedado desperdigadas por el barranco (ay, es que para mí el médico es un héroe, qué vamos a hacerle, él puede con esto y con más).

Pues de repente, tal cual Fulanito se estampa contra el suelo, persona-con-la-que-vivo grita sobresaltado:

-¡JODER! ¡Es verdad, se me había olvidado cómo moría este!


Pero en fin, reconozco que a veces la culpa es mía. Porque aunque le dijera a persona-con-la-que-vivo que podemos hablar de cualquier cosa menos de esta serie, a veces me surgen dudas trascendentales y pregunto...

-Oye, ¿y qué pasará cuando a las chicas les venga la regla? Qué incómodo, ¿no? ¿Tendrán compresas o tendrán que ponerse hojas de bambú?

Y en vez de tomarme por chalada como haría cualquiera, él añade:
-O quizás haya alguna que no tenga la regla...
-¡¡¡Bien!!! ¡Gracias por decirme que alguna muere!
-Perdona, no sé en Valencia, pero aquí en Madriz que no te venga la regla significa que estás embarazada...
-¡¡¡Ah!!! Ahora ya lo has arreglado... ¡¡¡eres perverso!!!
Pero si no te he dicho que la que se queda embarazada es...!
-¡¡¡NOOOOOOOOOOOO, CALLAAAAAAAAAAA!!! VETEEEEEEEEEEEEEEEE, ¡¡¡VETE DE AQUÍ Y NO VUELVAS HASTA QUE NO HAYA VISTO LOS CUARENTA CAPÍTULOS QUE ME QUEDAN!!! Estoy pagando por lo que le hice a Cris, ¿verdad? ¡Cris, perdónameeee!


Así que he decidido que me voy a vengar y voy a saltarme todos los contratos de confidencialidad que debería cumplir. Porque en archiconocida-productora-de-televisión hay muchas cosas, como máquinas de café, plantas, cuadros enormes y ORDENADORES. Y en esos ordenadores hay guiones. Por lo tanto, que yo vuelva a casa con los de su serie española favorita sin que esto sea un delito, es cuestión de semanas, ji, ji, ji. Ay, me siento como cuando era una cruel adolescente (pero ahora sin granos :p)
posted by LauraConChocolate @ 10:33   35 comments
domingo 3 de febrero de 2008
19. Bajando por tu blusa se escribe esta canción...
La familia, ese extraño grupo social que te toca por defecto al nacer:

1. LA VIDA TE DA SORPRESAS, SORPRESAS TE DA LA VIDA.

Persona-con-la-que-vivo y yo estamos viendo un programa de tv (que no puedo decir porque es de la competencia... pero se llama Tienes Talento y lo emiten en Cuatro los lunes por la noche :p) cuando de repente la cámara realiza un espectacular movimiento (conocido como "cabeza caliente", que se noten los estudios, jeje) y enfoca al público:
-Eh, ¡¡¡esa es tu hermana, es Cristina, es ella!!!, dice persona-con-la-que-vivo.
-Errrmmm... no te voy a negar que no me lo ha parecido, pero... primero, ¿vas a reconocer tú antes a mi hermana que yo? No dudo de tu memoria, pero tú conoces a mi hermana de verla en un par de fotos de móvil con mala calidad, ejem, ejem. Además, ¿qué te crees, que si mi hermana va de público a un programa no me lo hubiesen contado? Que aunque nos separen 350km de A-3, mi familia y yo estamos muy comunicados, eh, eh, eh.

Al día siguiente, como quien no quiere la cosa, dejándolo caer, le digo a mi padre:
-Oye, anoche vimos en la tele a una chica muy parecida a Cristina y...
-No, no, ¡¡¡era tu hermana!!! ¡Sí que era Cristina!

Muy bonito, familia, muy bonito. ¿Por qué este trato discriminatorio entre dos hermanas de la misma sangre? ¿Por qué Cris va a la tele y yo tengo que enterarme por casualidad, y si soy yo quien va a la tele, escribís a los presentadores del programa en cuestión para que me den alguna sorpresa en directo? ¡NO ES JUSTO! (aunque no sé qué me preocupa más, esto o no reconocer a mi hermana antes que persona-con-la-que-vivo. Entre eso y la vez aquella que me confundí de finca, ya me veo con una libretita en la que alguien tendrá que anotarme: "No, Lauraaaa, tú no trabajas en ese edificio, sigue andando... No, Lauraaaaa, ese no es tu padre, sigue andando...")

2. POR LA BOCA MUERE EL PEZ.

Me pasé la útima semana pronunciando la siguiente frase:
No me hagas reír que me duele la espalda!
Y, efectivamente, me dolía.
Opción 1: llamar a mi mamá, que siempre acierta con el diagnóstico y el tratamiento (la única ventaja de que trabaje en un hospital, el resto son todo inconvenientes: por ejemplo, en los análisis de sangre no tienes que hacer cola. ¡No me miréis así, claro que esto es un inconveniente! ¡Yo necesito mi tiempo de mentalización y ver cómo salen personitas de las salas de extracciones caminando por su propio pie, eso alivia, me hace pensar que yo también seré capaz!)
Opción 2: recurrir a los grandes clásicos, como Aspirina o Ibuprofeno y dejar que el paso del tiempo, el sofá y la mantita, hagan el resto.

Y eso hice, más que nada por no preocuparles, que yo sé que la distancia magnifica los sentimientos y lo que allí es un dolor de cabeza, a 350km puede parecerles una tragedia.

Pero como soy débil y no puedo callarme nada ya había pasado tiempo suficiente, le conté a mi mami que había estado con dolor de espalda pero que ya me encontrababa bien, que no se preocupara, que no le diera vueltas, que se olvidara, que ya estaba bien (yo ahí, redundando).

A la mañana siguiente, email de mi padre, más o menos tal que así:
-¡¡¡Laura, por favor!!! ¡¡¡DIME CUÁNTO ANTES QUE ESTÁS BIEN, QUE YO CON ESTA PREOCUPACIÓN ENCIMA NO PUEDO NI ESTUDIAR!!!

Papá, papá, por cierto, que se me acaba de ocurrir: si en algún examen puntúas por debajo de lo que consideras que mereces, dado tu esfuerzo, el punto fuerte de tu argumentación en los escritos que sueles preparar en estos casos, puede ser "Señor catedrático, debido a la inmensa preocupación que me ha causado la noticia del dolor de espalda de mi hija mayor, la cual vive fuera y por tanto no he podido atender como hubiese deseado, mi concentración en el estudio de este examen se ha visto resentida y...".

Qué, mola, ¿eh? :)

3. QUIEN BIEN TE QUIERE, TE HARÁ COLGAR.

Tanto el día de Nochebuena, como el día de Reyes, mi abuela me repetía sin cesar el siguiente, a mi parecer, reproche:
-Póh yo no te llamo, porque como me dijistéh que me llamabáh tú, que a ti te salía gratíh... Póh por eso no te llamo.

Por otro lado, tenía a mi madre diciéndome:
-Laura, llama a tus abuelos siempre que puedas, que eso les hace mucha ilusión.

Abuela insistiendo + madre insistiendo = Laura llama a los abuelos.

Hola, abuela!
-Ayyyy, ¡¡¡hola!!! Aquí toy, haciendo unóh macarronéh pa tu primo, que viene hoy a coméh. Mira, te vi a decíh cómo loh hago. (5 minutos explicándome la receta...)
-Ah... mmm, qué ricos, pude añadir.
Suena un timbre.
-¡¡¡Ay, can llamao a la puerta!!!
Clonc.
-¿Hola, hola? ¿Abuela? ¿Estás ahí? Que aún no te he contado nada... que todavía no me has preguntado cuándo voy a salir en la tele entrevistando a la Pantoja. ¿¿¿Abuela???
-Pipipipipiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

¿¿¿Qué??? ¿Desde cuando que alguien llame al timbre es un motivo para que una abuela cuelgue a su nieta?

P.D- AH, RESPECTO A LOS ÁNIMOS DEL POST ANTERIOR...



posted by LauraConChocolate @ 17:55   27 comments
jueves 24 de enero de 2008
18. Y aleja las pesadillas dejando en un agujero unas flores amarillas p'acordarse de su pelo...
Próposito para el nuevo año (más vale tarde que nunca)

-Contestar las llamadas de teléfono móvil que provienen de un número oculto o que desconozco.

¡Es superior a mis fuerzas! Pero a veces pueden ser importantes, sobre todo si provienen de uno de los jefes de archiconocida-productora-de-televisión y tienen el claro objetivo de decirte "¡¡¡ven acá corriendo!!!" (esto me suena a un villancico y ahora no caigo...)

El caso es que no contesté al teléfono hasta que vi en la pantalla el nombre de compañero-que-llama-al-telefonillo-fonoporta.

-¡Holaaa!
-¿¿¿Te ha llamado un número desconocido???
-Sí, pero tengo la manía de no cogerlo...
-Bueno, pues... ha pasado algo...
-¿Pero es bueno?
-Sí, es bueno, pero bueno de decir "bueno, bueno...".
-No me asustes...
-Cambio de planes, no empezamos mañana como nos dijeron. Tenemos que estar dentro de una hora en archiconocida-productora-de-televisión, nos esperan para hoy.
-¿¿¿Qué??? ¡¡¡Estoy en pijama, hecha un desastre, y tardo una hora como mínimo en llegar!!! ¿¿¿Qué voy a hacer???
-Te veo allí, chaooo.


MetroMadrid se portó estupendamente y yo corrí por las escaleras cual Carl Lewis a pesar de los tacones.

Y es que ya soy oficialmente lo que se conoce como "guionista en prácticas". Esto que suena así como muy importante no es otra cosa que...

-Estar en despachos rodeada de gente que sabe mucho (por no hablar de los sueldazos que tienen, pero ya los tendré yo, ya) y tú no sabes nada.
Son estos momentos en los que toda tu vida pasa por tu mente a través de imágenes en cinco segundos y piensas: por qué no estudié Derecho, por qué no hice un módulo de mecánica, por qué no aprendí a cambiar cerraduras. Estoy en la profesión más difícil del mundo, operar a corazón abierto comparado con esto es pan comido.

-Tener la certeza de que cualquier idea que sugieras...
1. Será una mierda
2. No será una mierda pero ya se les habrá ocurrido, esto en el mejor de los casos, claro.
Y es que a ver... ¿qué puedo decirles yo a un equipo de guionistas cultos y cultivados que llevan dedicándose a esto desde que yo comía Lacasitos en los toboganes del parque? Bueno, decir decir, puedo decir muchas cosas, pero... absurdas todas, seguro.

-Volver a casa cargada de documentos y dvds para que te documentes un poquito de qué va la serie porque nadie puede perder tiempo explicándotelo.
¡Y me he enganchado! El otro día me puse a hacer macarrones tal que así, léase al estilo Bomba de King África: una manoooo en la cabeza paleta, una mano en la paletaaaaaaaaa, otra mano en el guión, otra mano en el guión, un moviento sexyyyyyyyy. Vale, ya, jaja.

-Comer gratis (algo bueno tenía que tener...) en un comedor lleno de Very Important People.
Qué ricas las natillas, ñam.

¡Eh! ¡Esa es la actitud! ¡¡¡LAS NATILLAS!!! ¿Cómo no he caído antes? ¡A mi blog pongo por testigo que mientras haya natillas en el comedor jamás volveré a pasar miedo!
posted by LauraConChocolate @ 20:05   35 comments
viernes 18 de enero de 2008
17. Y la ciudad palpita con horario de oficina...
Madriz tiene sus particularidades, no lo vamos a negar.

Yo creo que me he ido amoldando muy bien a este estilo de vida y ritmo frenético (por ejemplo, por los pasillos del metro tienes que ir corriendo. Da igual que no tengas prisa, tienes que correr, yo creo que viene con las normas del billete, es lo mismo que "está prohibido fumar" o "dejen salir antes de entrar". Hay una norma implícita que dice "si tienes que hacer un transbordo, corre". Vale, pues corro) Como decía, me he adaptado muy bien a este lifestyle (que se noten las clases de Joe, que se noten), pero hay una cosa por la que no pienso pasar...

No, no, y no.

Y es que... ¿¿¿desde cuándo los telefonillos -o fono porta, que dicen en Murcia, jajaja- tienen tiempo límite para hablar???

¡Jum!

Que vale, ya sé que un telefonillo/fono porta es una herramienta de uso fugaz, al estilo:
-¿Sí?
-Yo
-Te abro

o

-¿Sí?
-Abre

o

-¿Sí?
-Yo
-Ahora bajo.

... y demás variantes.

Pero esto es un error de concepto. Vamos a ver, ¿no nos vienen unas facturas desorbitadas de teléfono todos los meses? ¿No usamos el teléfono día sí día también para las tonterías más tontas? (yo no papá, ¿eh? Yo no...) ¡Pues el telefonillo/fono porta es lo mismo pero gratis!

El caso es que el otro día estuve comiendo en casa con persona-con-la-que-vivo y después tuve que marcharme a archiconocida-productora-de-televisión. Me encanta llamarla así porque eso significa que todavía le sigo teniendo cariño, el día que pase a llamarse mierda-de-productora-de-televisión, pensad que algo malo me ha pasado...

En fin, que me lío. Que me fui y cuando estaba en el ascensor, metí las manos en el bolsillo de mi abrigo y me encontré... ¡¡¡cinco euros!!! Enseguida supe que tenía que compartir este notición con persona-con-la-que-vivo, así que al llegar al portal, llamé al fono porta (qué chic queda, me gusta más que "telefonillo") Podría haberle enviado un sms, pero eso son 20 céntimos, así que en lugar de 5 euros tendría 4'80.

-¿Sí?
-Yo ¡Hola! ¡¡¡No te vas a creer lo que me ha pasado!!! Resulta que llevo el abrigo negro, este que hace semanas que no me ponía. Por cierto, ¿te has fijado...? Bueno, escucha, que el caso es que estoy bajando por el tercero cuando de repente digo "¡voy a meter la mano en el bolsillo!" O a lo mejor solamente lo he pensado y no lo he dicho, pero la cuestión es que he metido la mano en el bolsillo. Y de repente, va y me encuentro...
-Meeeeeeeeeeeeeeeec.

Vuelvo a darle.

-¿Sí?
-Oye, ¿me has colgado?
-¡Qué va!
-¿Entonces? ¡No me digas que esto tiene tiempo!
-Pues se ve que sí, cotorra...
-Qué fuerte, ¿no?
-Hombre, fuerte es que llegues a agotar el tiempo de un telefonillo...
-No, perdona, que los contestadores tengan tiempo, vale. Que las páginas web tengan límite de almacenamiento, vale. Que las tarjetas del banco tengan un límite diario, vale. Que los autobuses, trenes y aviones tengan un límite de plazas, vale. ¿¿¿Pero esto???
-Meeeeeeeeeeeeeeecccc.

Vuelto a darle.
-¿Sí?
- ¡¡¡Grrrr!!! Bueno, eso, que me he encontrado cinco euros, ¡adiós!

(Oye, ¿os habéis dado cuenta? ¡Qué poquito hace falta para hacerme feliz...!)
posted by LauraConChocolate @ 13:20   29 comments
jueves 10 de enero de 2008
16. Tenemos memoria, tenemos amigos, tenemos los trenes, la risa, los bares...
Érase una vez... mi padre.

Que ya sé que estábais todos deseando conocer sus últimas ocurrencias. Os veía impacientaros y yo pensaba "que no se me estresen, que es sólo cuestión de volver a Valencia y compartir techo con él". Y así ha sido.

Mi padre I: Son como niños

Me pasé el día de Reyes con una niña encima de cada pierna. Tengo dos piernas, total, dos niñas. Eh, y no es que me diera por disfrazarme de Melchor (aunque yo creo que estaría monísima :p) y ponerme en cualquier centro comercial a escuchar sus deseos (pero no descarto esta opción cuando en archiconocida-productora-de-televisión decidan "prescindir de mis servicios", que de algo hay que vivir, y dos veces al año, a las Rebajas hay que ir :p)

En fin, que las dos niñitas eran mis primas, que como saben que solo pueden verme contadas veces al año, me explotan y me aprovechan pero bien. En un momento del día, las dos se abalanzaron sobre mí y empezaron a usar sus sucias tácticas para que les hiciera caso, cualquier cosa valía: quitarme mis gafas fashion color azul pastel, tirarme del pelo, desabrocharme los botones del suéter, golpear cualquier parte de mi anatomía...

En ese difícil momento, mi padre, probablemente aburrido de las conversaciones de los adultos, se sentó con nosotras.
-Laura, ¿te puedo contar lo que nos ha pasado antes?
-Bueno... , digo pensando "si tú crees que es el momento...".

El hombre empieza su anécdota (no sé qué de una serpiente enrollada en los pies de su hermana ¿?) y yo esquivo caras, manos, pies, brazos de niñas para intentar tener contacto visual con él. Pero me rindo...

-Uf, papi, no nos dejan hablar, mejor me lo cuentas luego.
A ver, si tenía a tres monstruitos reclamando mi atención, qué menos que apelar al sentido común del monstruito mayor para salir de aquella situación de caos... PUES NO.

-Nooo, Lauraaaa, esperaaa, escúchame, ¡¡¡que ya estoy acabando!!!

...


Mi padre II: La sensibilidad a flor de piel

Como yo sé que le gusta que le haga partícipe de casi cualquier cosa que hago, digo, o pienso, le enseño un folio que acabo de imprimir...

-Mira, papi, he puesto aquí el nombre de persona-con-la-que-vivo y el mío debajo. Así lo pondremos en el buzón y el cartero dejará de meter NUESTRAS cartas en los buzones de los vecinos.

Como si sonara música de violín de fondo, mi padre coge con cuidado el folio, lo mira, sonríe, lo vuelve a mirar, me pide una copia ¿?, se lo enseña a mi madre y al rato pronuncia: "Pero qué... ¡bonito!"

Atónita me quedé. Yo no sé si el hombre visualizó en ese momento una cartulina color crema en la que después de nuestros nombres añadíamos "tenemos el placer de invitarle a nuestro enlace" o qué, porque vamos, no digo que no me quedara cuco (hay letras en Word tan monas...) pero de ahí a emocionarse...

Ah, y hablando de esto, estoy pensando en proponerle a persona-con-la-que-vivo que cambiemos la cerradura del buzón... ja ja ja, qué chispa tengo :p
posted by LauraConChocolate @ 10:45   25 comments
jueves 3 de enero de 2008
15. Que no pasen las horas, que nos pille la lluvia cantando a las farolas...
-Y que le dure mucho tiempo...
¡No te jode! ¡Con lo que ha costado! ¡Esto lo van a heredar mis hijos! ¡Y los hijos de mis hijos! Pasará de generación en generación, será nuestra particular joya familiar.

Uy, espera, mejor empezamos por el principio...

***

Llevaba días, semanas, meses, formulando a persona-con-la-que-vivo la misma pregunta:
-¿Y tú estás tranquilo aquí, en esta casa, sin cambiar la cerradura, teniendo la misma que el anterior propietario, y quizás el anterior del anterior, y el anterior del anterior del anterior, y sin saber qué porcentaje de población madrileña o española o mundial tiene llaves de esta casa?
-Emmmm... ¿sí?
-Pero a ver, pero a ver... ¿y si entran a robarnos? ¿Y si el anterior propietario se olvida de que se ha mudado y un día por error viene aquí y se pone a freírse unos huevos creyendo que está en su cocina? ¿Y si vienen por la noche unos asesinos y nos despiertan, o en el peor de los casos, nos matan?
-¿No eres un poco paranoica?


Bueno, cambio de táctica:
-¿¿¿Te imaginas que nos roban la Wii??? Está tan solicitada últimamente...
-Vaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaleeeeeeee. Cambiaremos la cerradura.
-¡¡¡Yupi!!!


Y un buen día, persona-con-la-que-vivo llama al cerrajero...
-Dice que vendrá hoy, así que te encargas tú, que yo no voy a estar.
-Vale, ¡no problem! Yupiiii, cerradura nuevaaaaaa.


Y luego todo pasó muy lentooo...
Vino un chico muy majo que me habló de la lluvia, de las cerraduras que había cambiado hoy, de lo chupiguay que era nuestra cerradura (¿la pueden abrir con tarjetas de crédito?, preguntaba yo. Su mirada reflejaba su pensamiento: "esta tía está tarada") y tardó media hora en terminar su trabajo...

Y luego todo pasó muy deprisa...
Porque yo pregunté cuánto era, casi con el billete de 50 en la mano y esperando recibir el cambio (¡mucho!), pero cuando su boca pronunció DOSCIENTOS NO SÉ CUANTOS EUROS MÁS I.V.A empecé a paliceder...




Pensamientos que se me pasaron por la cabeza en dos nanosegundos:
1. Persona-con-la-que-vivo me tira por la ventana.
2. ¿Tenemos tanto dinero en casa?
3. Persona-con-la-que-vivo me mete en la lavadora y la pone en marcha. Todavía no he conseguido que aprenda a ponerla, pero esta vez la pone, fijo que la pone...
4. ¿Este hombre me estará timando?
5. ¿Hoy es el día de los inocentes?
6. Persona-con-la-que-vivo me ahoga en la bañera. Ay, no, que no tenemos. Uf.
7. Me he equivocado de carrera. Tanto estudio, tanto estudio, ¿pa qué? ¡Yo tenía que haber sido cerrajera! Más de dos cientos euros la media hora, cuatrocientos la hora, pongamos que trabajo 4 horitas al día para no estresarme, ya son 1600, 15 días al mes para los otros 15 dedicarme a la vida contemplativa, pues ya son... 24.000 euros al mes, ¡perfecto! Más que un guionista de "Cuéntame", y eso que mis expectativas profesionales no son tan altas.

En fin... si ya lo decía mi abuela, "yo prefiero lah pesetah, que con el ero sube tó de tó".

posted by LauraConChocolate @ 18:17   28 comments
sábado 29 de diciembre de 2007
14. Vi en tus ojos, sin querer, tantas ganas de querer, que sólo quiero verlos otra vez...
Cosas que hacer en Valencia cuando vuelves a casa cual ave de paso...

1. Ir a visitar tu ex-empleo-precario y a tus ex-compañeros del ex-empleo-precario...
aunque eso suponga levantarte a las 6.45am (yo es que quería estar allí desde primera hora, para verles las caras de sueño... claro, que no era consciente de que en esos momentos la mía no se quedaba atrás y encima a ellos les $$$pagaban$$$)
Me hizo mucha ilusión ver a la gente y contarles lo mucho que me gusta Madriz y lo que me divierto en archiconocida-productora-de-televisión, pero un amable señor me dejó bastante preocupada cuando me dijo...
-Así que te casaste y te fuiste a vivir a Madrid, ¿eh?

¡¡¡!!! ¡¿Es que aquí una no se puede ir sin generar rumores?! Además...

¿Tengo yo cara de tener edad de estar casada? :0

Bah, es cosa del ex-empleo-precario, que siempre se ha caracterizado por la poca cordura de cada sujeto con quien me cruzaba. Lo supe desde el primer día, cuando una señora me dijo que me había echado mucho de menos... repito, era mi primer día. Esa señora era imposible que conociera la existencia de mi persona :s

2. Ir a renovar el DNI...
aunque eso suponga perder horas (muchas) de tu valioso tiempo en una cola de gente despotricando e insultando por lo bajini al policía que reparte los números. Que esto me hacía gracia... ¡cobardes!, pensaba yo. ¿Por qué no se lo decís a la cara, eh, eh, eh? ¿Os intimida la pedazo de porra que le cuelga en la cintura? (uyyy...) A mí es que estas cosas no me ponen tensa ni nerviosa (¡que no seas mal pensados, que hablo de las colas... ¡¡¡pero las del DNI!!! Ay, cómo estamos hoy...) Yo voy allí con toda la paciencia del mundo y si tengo que esperar, pues espero. Que es una vez cada cinco años, no seamos inquietos, por favor, paz, paz, haya paz... Navidad, Navidad, dulce Navidad.

Además, si observas a las personas, siempre te encuentras con algo... peculiar. Como aquel padre que se puso a hacerles fotos a sus tres hijos pequeñitos.
Primera foto. Los niños cantan "patata, patata". Qué monos, pienso yo.
Segunda foto. Los niños cantan "whisky, whisky". ¿Eing?, me pregunto yo.
Tercera foto. Los niños cantan "vozka, vozka". Ayyyyyyyyyyyyyy. ¿Qué tengo ante mis ojos? ¿Querubines siendo adiestrados para un futuro etílico?

3. Ir a pasar la Nochebuena y la Navidad con la familia más allá de la nuclear...
aunque eso suponga que la conversación sobre a lo que te dedicas derive en lo buena que está Patricia Conde y de allí no saques a tu tío (¡superficial!), o suponga beber champagne caducado en el 84 (ya decía yo que era sospechoso que no tuviese burbujitas) o dedicarte a hacerle trencitas a tu prima cuando los demás están durmiéndose en el sofá, tocando el piano, cantando villancicos o simplemente dando por saco, en cualquiera de sus variantes. Pero es la familia y a la familia hay que quererla mucho, no importa que seamos más de 30 personas, hay que quererlos a todos y procurar no volver a casa con dolor de cabeza... :p

4. Ir a tomar algo con tus amigas, a las que tantas ganas tenías de ver...
aunque ese algo que tomas se llama "ladrón de corazones", y es una mezcla de tantas cosas (leche, vainilla, caramelo...) que al día siguiente no sabes si maldecir a la leche, la vainilla o el caramelo o a todos juntos por ese baile de ingredientes que tienes en el estómago.

Fue genial estar con ellas y contestar a sus entusiasmadas preguntas sobre mi vida en Madriz, famosos, cotilleos... también fue genial terminar la noche con Carla y quedarnos casi casi hasta que amanecía charlando en los columpios de un parque. "Vámonos", dijimos, "que no tenemos edad... ¡pero antes vamos a tirarnos por el tobogán!"

Y ahora, pues tengo aproximadamente 24 horas para meter todo lo que me han regalado, he comprado, o simplemente he robado de casa de mi abuela (con su consentimiento) en la misma maleta que ya iba llena cuando la traje... ¡SOS! Y es que me voy a pasar el fin de año a Madriz, que será más divertido que quedarme aquí (o eso dicen :p)
posted by LauraConChocolate @ 15:10   19 comments
domingo 23 de diciembre de 2007
13. Igual que a ti, igual que a mí, la realidad los aplastaba, pero cerraban los ojos al dormir y se la inventaban.
Volver a Valencia en el tren de las 8am (¡clounch!) significa cruzarte en el metro con manadas de borrachos que vuelven de fiesta, y hacen cosas extrañas como dar golpes en el techo de los vagones (¿?) o tumbarse en el suelo con la música del móvil a toda caña (¡!)

Pero como diría mi padre (ahora, ahora, ahora os hablo de él...) "soy humano y nada humano me resulta extraño".

Cuando llegué a AtochaTown, Jesús y María (amigos de Valencia exiliados también en Madriz desde hace años -ya que los madrileños se aprovechan de nuestra playa, los valencianos nos aprovechamos de sus grandes infraestructuras y posibilidades en cuanto al sector de los medios de comunicación, ea-) ya estaban esperándome. Entramos al tren y pronto la conocimos a ELLA, nuestra compañera de viaje...

... ¡por favor, qué mujer! Mira, que me contara su vida y lo bien que duerme en los trenes, no me importó, ya estoy acostumbrada a compañeros de viaje charlatanes. Que me hiciera levantarme mil veces para salir al baño, tampoco, no vaya a explotarle la vejiga a la pobre señora. Que me pidiera mis auriculares porque los suyos los rompió a los dos segundos, menos aún, yo no iba a usarlos. Que me hiciera bajarle el abrigo cuando podía hacerlo ella perfectamente, pues mira, tiene un pase, pero que...

... que se tirara el pedo que se tiró, ¡NO! ¡¡¡Eso no se lo perdonamos!!! Ay, por favor, todavía tengo ese olor metido en las fosas nasales...

Cuando llegamos a Valencia, mi padre ya me esperaba en la estación, y se comportó tal y como yo había supuesto:
Me dio dos besos, añadió "corre, corre, que tengo el coche en doble fila y están poniendo multas" y me hizo atravesar la Estación del Norte a zancadas, ordenador portátil y bolso en mano (afortunadamente la maleta la llevaba él)

Mi madre me saludó desde la ventana y estuvo segundos, minutos, incluso horas, abrazándome. Qué mona es mi madre, qué guapa está, qué contenta la he visto. Y lo proclama orgullosa, ¿eh? Que enseguida me ha hecho improvisar un numerito: cada vez que la llama por teléfono alguna compañera de trabajo para felicitarle las fiestas, ella dice:
-Pues mi regalo ya me lo han hecho, ¡¡¡y me encantaaaaa!!! Es lo más bonito que me han regalado, ¿quieres escuchar cómo suena?

Y entonces yo tengo que ponerme y exclamar "¡Hola, soy Laura, Feliz Navidad...!"

Fascinante, jeje.

Mi padre me hace muchas preguntas extrañas sobre casa-en-la-que-vivo, pero no son del tipo "¿y te gusta, es bonita, estás cómoda?", sino tecnicismos que escapan a mi entendimiento, como potencias de no sé qué, instalaciones de no sé cuántos, routers, módems, blablabla :p También me pregunta con una sonrisilla traviesa si echo de menos a algún madrileño, ejem, qué forma más sutil de referirse a persona-con-la-que-vivo...

Mi hermana, que se siente fatal porque anoche sus amigos le convencieron para comer mejillones y ahora la estamos presionando para que coma jamón (ella es o era, jaja, vegetariana) ha dicho que "estaba en mi habitación y cuando te he escuchado, ¡¡¡no me lo podía creer!!!" y yo toda emocionada he añadido que no imaginaba que le haría tanta ilusión verme, a lo que ella, hábilmente, ha respondido que "no, no es eso, es que había olvidado que venías"... Jajaja, Cristi siempre haciéndose la dura ;-)

En fin, que han empezado las Navidades... lo cual me recuerda a eso de... ¿Y tú cómo pasas las Navidades, bien o en familia? :p
posted by LauraConChocolate @ 19:48   24 comments
viernes 21 de diciembre de 2007
12. A ti, que aún no sabes los besos que te caben en la boca...
De una fiesta con famosos y otras cosas...

Pero quedémonos con lo de "otras cosas", jeje, porque lo MÁS FUERTE-IMPACTANTE-OH, DIOS MÍO ocurrió antes de llegar a la discoteca...

Llegué -tras perderme por Moncloa- al bar donde estaban mis compis, con un vestido rosa y el pelo rizado por persona-con-la-que-vivo. Sí, este bendito ser no solo me prepara la cena sino que me pone los rulos con una maña que ni el peluquero. A Naomi Watts, me decía Kike que me parecía. Lo que hace el alcohol...

El caso es que me encontraba hablando con compañero-murcianoh-divertido en una de las mesas de ese bar, cuando compañero-andaluz-saleroso se me acerca y me dice con su particular tono de voz (elevado, elevado)
-¡¡¡Conozco a una fan tuya!!!
-A ver, querrás decir a alguien de quien yo soy fan...
-¡No! ¿Tú tienes un blog? ¿No sé qué de tercer algo de joven maniática o algo así?



Ay, ay, ay.


Ay, ay, ay

Pares de ojos que se clavan en mí. Yo al borde de un ataque de nervios (recordemos que procuro evitar que la gente de mi entorno conozca la existencia de este blog para escribir con más libertad, y recordemos que esto al principio fue posible y luego ya no, vale, lo acepto, ¡¡¡si hasta mi propio padre encontró mi blog en el Google por casualidad!!!)

Entonces, compañero-andalúz-saleroso me habló de su gran amiga Cristina (¡un beso, Cristina!) y me contó que me leía desde el anonimato hacía ya dos años, que se divertía mucho con mis historias y que quería conocerme algún día (ya te pasaré las tarifas, jaja :p) El caso es que al principio me daba hasta vergüencilla, pero luego, cuando compañero-murcianoh-divertido empezó a reconocer mi estatus social (juas, juas) con frases del estilo "¡pero qué nivel!", "¡si parecías tan como nosotros y resulta que eres famosa!", "¡habla de mí en tu blog!", pues como que me fue subiendo el ego :p

Llegamos a la fiesta (yo en coche, por supuesto, otros compis tuvieron que coger el bus que nos habían puesto para la ocasión, pero después de enterarse de quién soy yo -jajaja- compañero-andaluz-saleroso decidió que yo no podía mezclarme con la plebe en el autobús y me llevó en su coche :p) y aunque al principio impacta ver al primer actor o actriz famoso, luego ya te acostumbras y hasta maldices a su padre y a su madre por llegar al cuarto de baño y colarse... ¡que necesidades urinarias -y más con barra libre- tenemos todas, bonita!

A la mañana siguiente, recibí en mi móvil mensajes al estilo "si me das la dirección de tu blog, te cuento los cotilleos que pasaron cuando te fuiste". ¡Pero vamos a ver! ¿Qué cotilleos? ¡Si cuando me fui no quedaba casi nadie! ¡Si estaban ya sentados porque no podían con su cuerpo!

En fin, me dejo en el tintero temas como...

-De cuando Carlos y su amigo japonés vinieron a Madrid y fui a recogerlos al aeropuerto, gritando Wellcome to Spain!!! cuando salieron entre la multitud.

-De cuando vi a dos hombres uniformados cual policías y les conté la biblia en verso para que me dejaran pasar al rodaje de Aída aunque ya había empezado y luego resultaron ser actores figurantes...

-De cuando un mensajero nos trajo un paquete y como no estábamos, no se le ocurrió otra cosa que dejárselo a un vecino del piso de arriba...

FELIZ NAVIDAD a todos, ¡que paséis unas fiestas estupendas! A ver si tengo tiempo y el próximo post, desde Valencia, para contar qué tal el reencuentro ;-)
posted by LauraConChocolate @ 15:20   16 comments