(Tercer) Diario de una joven maniática

domingo, 30 de octubre de 2011
100. Ahora me escondo y te observo y te puedo decir: yo mataré monstruos por ti...
HONGUITO, MI FIEL COMPAÑERO.

Cuando después de un mes tomando las pastillas agresivas, Honguito seguía cómodamente instalado en mi uña, decidí no andarme con rodeos:
-¡VETE, BICHO ESTÚPIDO!
Un desalojo, otra okupación!, gritó él.

Mira, nos ha salido antisistema.

Así que volví a ver a mi médica. Cuando entré en la consulta, observé con sorpresa que a mi médica le había salido bigote. Y pene. Vamos, que era un hombre. Que yo no tengo ningún problema con eso, ¿eh? ¡A mí lo mismo me da! Si ella o él o ello se siente más cómoda o cómodo así, Honguito y yo encantados de la vida. Un rato después descubrí que nada de eso había pasado, simplemente, mi médica estaba de baja y le sustituía este hombre. ¡Pues me gustaba más mi teoría!

Esto es importante porque tuve que contarle a ese desconocido la historia de Honguito desde los comienzos:
-Nací un 13 de diciembre y mi madre dice que tardé casi 24 horas en salir, yo creo que exagera, aunque la verdad es que soy súper casera (...) y tenía acné pero mi padre me decía que con la oscuridad de las discotecas nadie se daría cuenta (...) yo creía que me había salido fatal, pero saqué un 9 (...) como los tacones me hacían daño fui descalza, y había un montón de famosos (...) y ahora tengo que cocinar con el Skype encendido mientras mis padres me observan (...) ¡Y todas! ¡Todas están enamoradas del profesor de Pilates! (...) pero como mi padre no me compra un Iphone (...) ¡se lo juro, saltó de la pecera y se suicidó! (...)
-Bonita, tú sabes que son cinco minutos por paciente, ¿verdad?
-Resumiendo: que tengo a Honguito viviendo en mi uña, y como hay crisis y el banco no le da la hipoteca, no puede independizarse, y yo no sé qué hacer, porque lleva diez meses sin pagarme el alquiler, y si al menos limpiara un poco... pero es que encima tengo que ir detrás de él recogiendo sus cosas.

Entonces el médico, con toda la tranquilidad del mundo, me recomendó que dejara de tomarme esas pastillas y que Honguito se iría con el tiempo si me cortaba la uña y me ponía una cremita.

-¡Confiese, doctor! ¿Cuánto le ha pagado Honguito para que me diga eso? Usted sabe que es insolvente, ¿verdad? ¡Le duplico su oferta si me lo saca de aquí!
-Bueno, si te vas a quedar más tranquila, podemos hacer un cultivo para analizar qué tipo de hongo es.
-Un hongo cabrón, eso ya se lo digo yo sin cultivar nada...

Y me dio un bote de plástico transparente:
-Toma. Cuando te crezca más la uña, recórtala todo lo que puedas, métela en este bote, y la traes a la sala de las extracciones.

Entonces yo miré el bote. Y miré al doctor. Y miré el bote. Y miré al doctor. Y al bote. Y al doctor.


-Vamos a ver si lo he entendido: ¿tengo que cortarme la uña y ponerla aquí?
-Eso he dicho, sí.
-¡PERO QUÉ MORRO! ¿Esto qué es, un nuevo tipo de sanidad pública en la que el paciente se hace las cosas a sí mismo? ¡¡¡PUES DOY GRACIAS DE NO TENER APENDICITIS!!! ¡Porque me hubieses dado aguja, bisturí e hilo y hale, a auto-operarme!

Al cabo de unos días, llamé al ambulatorio para pedir cita para llevar esa pequeña parte de Honguito que yo misma tenía que cortar.
- (...) Para vacunarse contra la gripe, diga "gripe", si desea pedir cita con su médico, diga "médico", si desea pedir cita con la enfermera, diga "enfermera", si desea pedir cita con el especialista, diga...
-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡QUIERO LLEVAR UNA PARTE DE HONGUITO QUE YO MISMA HE CORTADO!!!!!!!!!! ¿¿¿Es que no está esa opción o qué??? ¡PORQUE AL MÉDICO LE HA PARECIDO LO MÁS NORMAL DEL MUNDO QUE YO ME CORTE LA UÑA!

Y llegó el gran día. El Honguito de mi uña, el Honguito del bote y yo, fuimos al ambulatorio muy temprano. Y allí había muchas personas con botes, pero no tenían honguitos dentro, tenían... tenían pipi.


(Jijiji, he dicho "pipi")

Y vamos a ver una cosita... Probablemente, la última vez que el médico me pidió un análisis de orina, yo era tan pequeña que fue mi madre la que se encargó de eso. Pero si ahora tuviera que llevar mi pipi en un botecito transparente, estoy segura de que me limitaría a eso: llevar mi pipi en un botecito transparente.

Las señoras que vi allí no. Las señoras llevaban su pipi en un botecito transparente, envuelto en paños de cocina, atados con gomas elásticas, metidos dentro de una bolsa que a su vez estaba en una bolsa isotérmica, dentro de una caja de zapatos dentro de su bolso.

Yo miraba a la enfermera desmontar todo aquello y pensaba: "sí maja, sí, yo también he visto sustancias radioactivas menos protegidas que estos pipis".

Entonces le di parte de Honguito a la enfermera cuya misión era desenterrar botes de orina, y la otra parte de Honguito y yo nos fuimos a Pilates. Pero por el camino, decidí que tenía que ser sincera con Honguito:

-Mira, lo he estado pensando y... tenemos que hablar, Honguito. No sé cómo decirte esto sin que te duela. No eres tú, soy yo... pero me estoy asfixiando, necesito mi espacio y que estemos un tiempo separados para saber si puedo vivir sin ti, porque yo creo que sí, que puedo vivir sin ti y que los dos seríamos más felices así. Tú te mereces a alguien mejor. Alguien que te quiera, porque yo no te quiero. Lo he intentado, pero no puedes obligar a una persona a querer a un honguito. Si quieres, podemos seguir siendo amigos... pero devuélveme el libro que te presté hace seis meses, cabronazo.
-Mira mamá, esa señora está loca, habla con su dedo.
-¡¡¡¡¡DÍGALE A SU HIJO QUE NO ME LLAME SEÑORA, QUE NO TENGO NI 27 AÑOS TODAVÍA!!!!!

Por favor, que mi uña vuelva pronto a la normalidad, antes de que los daños cerebrales sean irreparables... porque necesito volver a esas salas de manicura a las que soy tan adicta...
posted by LauraConChocolate @ 18:00   9 comments
lunes, 3 de octubre de 2011
99. ... porque en cuanto me descuido, me atropella algún recuerdo en el pasillo...
Mis padres han descubierto Skype.

Oh, Dios-Mío.

Skype, según la Wikipedia, es un software que permite comunicaciones de texto, voz y vídeo a través de Internet.

Skype, según yo, es un programa de ordenador que inventó Satán para aniquilar cualquier sentimiento de intimidad que pudiera tener desde que volé del nido familiar.

Mi padre se las ingenió de forma magistral para que mordiera el anzuelo, las cosas como son:

-Laura, como tu hermana está de Erasmus en Cracovia, nos vamos a instalar el Skype para hablar con ella, pero antes me gustaría probarlo contigo. Tu portátil tiene webcam, ¿verdad?
-Errmm... sí, pero... esto... es muy extraño, pero sólo funciona si antes de usarla, alguien, por ejemplo mi padre, me hace una transferencia bancaria de 2000 euros...

Jou. No sé por qué no coló. ¡Era perfecto! ¡Malditos hombres con estudios! Saben demasiado de informática...

La primera noche que nos conectamos vía webcam, me encontré a mis dos progenitores arreglados con sus mejores galas y sentados con elegancia en el sofá. De fondo, el comedor recogido y ordenado como nunca...

... que vamos a ver: NO ESTOY DICIENDO QUE MIS PADRES NO SEAN ORDENADOS. En absoluto. (Papá, mamá, tranquilos, ahora mismo nadie está pensando que seais desordenados, creedme, pero hay ciertas cosas que conviene aclarar, dejadme a mí, vosotros no os preocupéis POR NADA)

En mi casa de Valencia siempre ha habido mucho orden. ¿Qué digo mucho? ¡Muchísimo! Vale, sí, es un orden un poco extraño, las cosas como son. Por ejemplo, mi padre instaló los routers, modems y wifi's en el cuarto del baño.

¿Y quééé? ¡Cada uno tiene sus cosillas! Y si el hombre, en lugar de poner una vela aromática o una pastilla de jabón, ha preferido montar una centralita, ¿quiénes somos nosotros para criticarlo? ¿A quién hace daño con eso? Bueno, a mí a veces, cuando gritaba...

-PAPÁÁÁÁÁÁÁÁ, ¡NO ME VA INTERNET!
Y él contestaba...
-¡Cuando tu hermana termine de depilarse lo arreglo!

Y cosas así.

Volviendo al tema, cuando vi a mis padres tan 'emperifollados', se lo pregunté sin rodeos:

-Vamos a ver: os he visto ir a bodas menos arreglados que ahora. ¿Por qué os ponéis así para hablar conmigo?
-No... qué va... siempre vamos así por casa..., dijeron ellos. Tú sin embargo, añadió mi padre, estás muy poco glamourosa, ¿no?


Genial. Avisadme de la próxima vídeoconferencia con antelación y pido cita en la peluquería, no te jo**...

Entonces mi madre empezó a pedirme cosas muy raras...

-Laura, ponte de pie, que quiero verte bien. Ahora gírate un poco hacia un lado. Ahora hacia el otro. Ponte de espaldas. ¡Oye! ¡No estarás más delgada, ¿verdad?! ¡A ver, quítate el pijama que te vea desnuda!
-¡BASTAAAAA! ¡Mamá, por favor! ¡Hay señoritas que cobran por hacer menos de lo que tú me estás pidiendo!


La segunda noche, la imagen que vi en mi pantalla tenía más sentido: mis padres cenando en pijama, la mesa llena de cervezas y quesos y ellos hablando con la boca llena.

-¡Ajá! ¡Ahora sí que os reconozco!
-Es que siempre llamas a la hora de cenar, hija.
-Claro, claro... Por cierto, mamá, ¿qué es eso que estás bebiendo?
-Es... ay, no me sale... eso que es como el gazpacho pero más espeso... ¡MORALEJO!
-¡Salmorejo!
-¡Eso!


Tras quince minutos de conversación viéndoles comer, no pude evitarlo:
-Me está entrando hambre, NO SÉ POR QUÉ... os dejo, voy a hacer la cena.
-¡NOOOOOOOOOOOOOO! ¡LLÉVATE EL PORTÁTIL A LA COCINA Y ASÍ MIENTRAS TE VEMOS!


Esto va de mal en peor...

Allí estaba yo, poco glamourosa con mi pijama de La Sirenita y mi bata de Hello Kitty, INTENTANDO hacer la cena...

-Laura, ponle huevo a esa carne, decía mi madre. ¡Y echa más aceite! ¿Has lavado esos tomates?

Tú a lo tuyo, Laura, que no te distraigan con su palabrería.

-¡He decidido que voy a vender la tele!, decía mi padre sin perder detalle de mis movimientos. ¡Esto es mucho más divertido! Y ahora, enséñanos la nevera por dentro.

-¿Que os enseñe la nevera? ¿Me estáis pidiendo que os enseñe la nevera? ¿Pero esto qué es? ¿Callejeros?


Supe que la situación era insostenible cuando mi padre empezó a sentir celos:

-Laura, me estoy dando cuenta de una cosa. Miras más a la mamá que a mí. Eso demuestra que a ella la quieres más.
-¡Os miro a los dos!
-No, no, no. A mí me miras menos.


A partir de ahí, quise recordar cómo era mi vida antes de que el Skype la destrozara. Así que el domingo por la noche, me limité a, simplemente, llamarles por teléfono, para mientras poder hacer la cena en bata sin que mi padre me dijera que era poco glamourosa o mi madre que cortara mejor la lechuga.

Pero lo que me encontré al otro lado del teléfono, me dejó estupefacta:

-¡Hola Laura! ¡Adivina qué estamos haciendo!, dijo emocionado mi padre.
Ay, por favor, que estén vestidos...
-¡La mamá está en tu habitación y yo en el comedor! ¡Estamos hablando por Skype! ¡Esto es genial!


Madre mía. Y a pesar de todo, el amor que siento por ellos es directamente proporcional a lo locuelos que están... fijaos si les querré :-)

Y que conste que esto no lo digo para compensar todos los trapos sucios de ellos que he soltado en este post. Ni para que me den dinero. Bueno, a lo mejor para que me den dinero sí...
posted by LauraConChocolate @ 18:48   11 comments
¿Qué puedes hacer cuando eres una maniática crónica y tu vida da un giro de 180º? ¿Volverte loca? Bah, ya lo estaba de antes. ¿Darte cabezazos contra la pared? No, estropearía mi rubia melena. ¿¿¿Entonces??? ¡CAMBIAR TAMBIÉN DE BLOG! :)
Me he traído a las niñas :)

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