(Tercer) Diario de una joven maniática

domingo, 26 de abril de 2009
58. Cuando él quería trabajar, ella le ataba una vez más: no te levantes, quiero tenerte a mi candela.
Micropost.

Ayer, seducida por una tentadora oferta, me presenté en mi óptica de confianza dispuesta a hacerme con unas nuevas gafas.

Éstas!, elegí sin dudar (son más monas...)
-Muy bien, dijo la óptica. ¿Quieres que te graduemos la vista?
-Hombre, no creo que me haya subido nada desde la última vez que me la gradué, pero ya que estamos...

Así que pasé a la sala.

-Vamos a ver qué tal ves con tu graduación actual. ¿Puedes decirme la línea de arriba?
-Con un poco de dificultad pero sí: a... z... w...
-Sí, muy bien, PERO SON NÚMEROS...


Glups...
posted by LauraConChocolate @ 12:48   22 comments
domingo, 19 de abril de 2009
57. Y que el corazón pueda cumplir su oficio y ser tan imprudente como exija el amor.
-Lisboa en cinco momentos-

1) Volaré, uuoooooohhhh, cantaré, ooooooohhhh

Uno de cada seis viajeros tiene miedo a volar.

Yo, sinceramente, no puedo entenderlo. ¡¡¡Volar es lo mejor!!! ¡Subidón, subidón! A mí me encanta cuando el avión despega y sientes ese cosquilleo en el estómago, y también me gusta mucho estar en medio del cielo y verlo todo como si fuera una maqueta.

... sin embargo, persona-con-la-que-vivo es una de esas extrañas personas que SÍ que tienen fobia a volar.

Desde que salimos de casa prácticamente tuve que arrastrarle hasta el aeropuerto por toda la red de metromadrid.
-Venga, tranquilo, que...
-¡No me digas que el avión es el transporte más seguro!
-Vale. Vamos a morir todos.
-¿¡De verdad!? ¡¡¡Nooo!!! ¡Dime que el avión es el transporte más seguro!


Y así tuvimos que estar hasta que pisamos suelo lisboeta. Menos mal que conseguí tranquilizarle con mi droga particular: ¡chocolate con leche!

2) Los otros

Nada más llegar al hotel, persona-con-la-que-vivo aprovechó para darse una ducha.
Pero treinta segundos después de entrar en el cuarto de baño, salió espantado.
-¡¡¡Alguien está respirando ahí dentro!!!


-¿¿¿Qué dices???, pregunté horrorizada ante la posibilidad de que debido a la crisis, los hoteles hubieran optado por compartir habitaciones.
-Mira, ¡entra!

Entré y escuché las respiraciones.
-Vaya, estas voces me suenan, -susurré yo para que no me oyeran. Son muy parecidas a las de... ¡la película que había en la tele mientras te duchabas!

Chan, chan...

Y entonces descubrimos que en el techo del baño había un precioso altavoz para escuchar desde allí dentro la tele. Si es que estos hoteles modernos tienen cada vez más pijadas...

3) Próxima parada: Marim Moniz

Mi amiga María me dijo:
-¡Tenéis que subir al tranvía 28! ¡Hay un tramo en el que se pone totalmente en posición vertical!

¡Guau!

Y como somos muy obedientes, subimos al tranvía 28. Pero aquello avanzaba y avanzaba, y de vertical nada.

-No nos bajaremos de aquí hasta que no se incline del todo, -decía yo.

Pero llegados a un determinado punto, gritó el conductor:
Terminus!, que a poquico que sepas portugués, te haces una idea de lo que significa.
Así que los cuatro gatos que quedábamos allí, nos bajamos del cacharro.

El lugar en el que nos hallábamos era extraño, solitario, oscuro.
-Marim Moniz, -leí en un cartel. ¿De qué me suena?

Entonces abrí mi guía y leí en voz alta:
-Lisboa es una ciudad muy tranquila, pero conviene evitar ciertos barrios marginales, como Marim Moniz... ¿¿¿quéééé???


4) El couvert

La primera vez que nos sentamos en un restaurante, le dije a persona-con-la-que-vivo:
-Prohibido comer los entrantes, ¿eh? He estado informándome y en Lisboa tienen la costumbre de ponerte en la mesa, sin que tú lo pidas, lo que ellos llaman "couvert". Suele ser pan, mantequilla o picoteo variado que si te lo comes, puede incluso duplicar el importe de la cuenta.

Después de la advertencia, pedimos un poco de paté lisboeta y un plato para cada uno.

Enseguida llegó el camarero con pan y con una cosa muy rara.
-¡¡¡No te lo comas, no te lo comas!!! ¡Esto es el couvert que te decía! ¡Vamos a pedirle a los camareros que lo retiren para evitar tentaciones! ¡Mira esos españoles, que sí que se lo están comiendo, ja, ja, pringa'os!

Un rato después se acercó el camarero, extrañado ante nuestra actitud de no probar bocado.
-¿Va todo bien?
-Sí, estamos esperando el paté. Obrigado (gracias)
-Eh... el paté es eso, -dijo señalando nuestro entrante.

5) Son dos calles.

El último día fue el más intenso y por tanto el más agotador, ya que fuimos de excursión a la costa, arriesgamos nuestra vida en las rocas de "A boca do inferno" -su propio nombre lo dice todo-, y por la tarde aún tuvimos fuerzas para meternos en el Oceanográfico (¡peces, peces, peces!)

Al salir, cogimos el metro camino al hotel:
-Un momento, un momento, -dije yo. Según este mapa, estamos a dos calles del hotel, y sin embargo si vamos en metro tenemos que coger tres líneas diferentes. ¿Por qué no nos bajamos y vamos andando?
-Si lo ves tan claro...

¡MALDITA SEA, POR QUÉ ME HIZO CASO!

Esas dos calles supusieron un paseo de más de una hora andando por sitios totalmente desconocidos, oscuros, que no venían ni en los mapas, y sobre todo, ¡vacíos de gente! El miedo me hacía caminar a toda velocidad:
-¿Tenemos prisa?, preguntaba él con la lengua fuera.
-¡Sí! ¡No queremos morir tan jóvenes!

En fin, a pesar de estas anécdotas (y de otras muchas que me dejo en el tintero) ha sido un viaje GENIAL en una ciudad que recomiendo a todo el mundo.

Mola, ¿eh? ;-)
posted by LauraConChocolate @ 12:57   15 comments
domingo, 5 de abril de 2009
56. Y ahora que la vida se ha vuelto más grande y en medio del mundo ya no eres gigante...
Hasta este mismo jueves, para mí las reuniones de vecinos de la comunidad sólo eran las culpables de que en casa se cenara más tarde de lo normal porque mi padre había ido a una.

¡Qué tierna infancia!

PERO NOS HACEMOS MAYORES...


... y persona-con-la-que-vivo y yo hemos ido a nuestra primera reunión de vecinos. En calidad de vecinos. Los únicos normales. Pero vayamos por partes.

No os penséis que soy madura, ¿eh? Porque yo no quería, pero mi padre fue muy persuasivo:
-Laura, tenéis que ir a las reuniones. Tu casa no es sólo tu casa de puertas para adentro, tu casa es TODO.

¡Bien! ¡Cómo me alegró saber esto! Claro que sí, porque entonces cuando alguien quiera quedarse a dormir en casa, ¡no importa que no haya sitio! ¡Siempre se puede alojar en casa de la vecina, o en el ascensor, o donde quiera!

El caso es que llegué de trabajar y persona-con-la-que-vivo me esperaba con cara de penita:
-¿Tenemos que ir?, preguntó casi llorando.
-¡¡¡Sí!!!

La primera escena ya era impactante: el acto se celebraba en una parroquia en ruinas y la persona más joven tenía 70 años, a excepción de un chico de unos 20, con aspecto brutote y que daba mucho miedo porque gritaba y nos mandaba callar cuando cuchicheábamos por lo bajini, como se hace en toda reunión que se precie.

"Madre mía, que ahora se levanta y nos pega", pensaba yo.

IMPORTANTE: Quedaos con este chico, por favor, porque volverá a ser protagonista más adelante. MUY protagonista.

La reunión empezó como todas, leyendo el acta anterior (¡me aburro!). Dos nanosegundos después de que el administrador hubiese comenzado esta lectura, saltó una voz enfurecida:
-¡¡¡LEA MÁS DESPACIO, QUE NO NOS ENTERAMOS DE NADA!!!
Y otro gritó:
-¡Pero si es lo de siempre!
Y volvió la voz enfurecida:
-¿Y quéééé? ¡Pero hay que enterarse!

Qué buen rollo, pensé yo. Y seguí escuchando.

El segundo aspecto a tratar fue, para persona-con-la-que-vivo y para mí, EL PEOR con diferencia: la elección de un nuevo presidente.
El actual no podía soportar más la presión y el trato por parte de algunos vecinos (esto nos llevó a hacernos una idea del ambiente tan idílico de esta comunidad), así que pese a los peloteos varios y las insistencias de algunos, dijo que nanai, que no seguía.

Persona-con-la-que-vivo y yo estábamos ACONGOJADOS ante la posibilidad de salir elegidos. Si ser presidente de una comunidad es una carga, serlo de esta debía ser algo así como... como una putada, vamos.

El caso es que cuando ningún voluntario se presentó (¡obviamente!) se acordó hacer un sorteo. Yo pensaba que el sorteo sería entre los asistentes, así que repetí mentalmente (persona-con-la-que-vivo dice que fue en voz alta) mil veces la frase de "nunca volveré a hacerle caso a mi padre". Por suerte, el sorteo era entre todos los vecinos, que si restas los morosos, los que no son propietarios y los que ya han sido presidentes o vicepresidentes, te da un total de... ¡muy poca gente!

Mientras el administrador preparaba con parsimonia las papeletas, el ex presidente miró a persona-con-la-que-vivo y le preguntó:
-¿Quieres ser tú?


Persona-con-la-que-vivo palideció. Intentó articular palabra, pero sólo consiguió negar con la cabeza al tiempo que su estómago se revolvía. Pobrecito.

Con el sorteo, salió elegida una señora. Todos nos giramos hacia ella. Parecía tan débil, tan indefensa. Sólo dijo:
-Pero si ya ni me acuerdo de sumar...

Y volvimos a hacer el sorteo por segunda vez.
Entonces salió elegida una familia de filipinos que no estaban en la reunión. Algunos asistentes concluyeron que había que repetir la votación porque esa familia no tenía ni idea de español y además debían un montón de dinero.

Los menos racistas y los más interesados, empezamos: ¡Es la ley, es la ley! ¡Si ha salido en la papeleta, no hay cambio que valga!

Y ahí fue cuando el veinteañero que os he dicho que recordárais, alzó la voz y dijo:
-¡EH! ¡PUES YO, SI QUERÉIS, SOY EL PRESIDENTE!

Yo alucinando en colores y persona-con-la-que-vivo conteniendo las ganas de levantarse para darle un abrazo.

Casi al terminar la reunión, una señora que teníamos al lado nos preguntó si éramos nuevos y en qué puerta vivíamos.

Y cuando contestamos a sus preguntas...
-¡¡¡¡Vivís al lado de la majara!!!!

Por un lado me tranquilizó saber que no soy la única que piensa que mi vecina es una loca. Pero por otro, enterarme de detalles como que ha tenido el Síndrome de Diógenes y que ha estado ingresada en un sanatorio unos cuantos años, fue un poco preocupante

¡Pero en fin, es la vida! ¡Bienvenidos a esta nuestra comunidad!

P.D- Y para recuperarme de experiencias como esta y del pánico ante la inminente llegada de mi próximo análisis de sangre (¡y esta vez sin mi mami, snif!), y aprovechando además mis DOS modestos días de vacaciones de Semana Santa... ¡NOS VAMOS AL LISBOA! Lo necesito como el aire que respiro.

posted by LauraConChocolate @ 17:39   24 comments
¿Qué puedes hacer cuando eres una maniática crónica y tu vida da un giro de 180º? ¿Volverte loca? Bah, ya lo estaba de antes. ¿Darte cabezazos contra la pared? No, estropearía mi rubia melena. ¿¿¿Entonces??? ¡CAMBIAR TAMBIÉN DE BLOG! :)
Me he traído a las niñas :)

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